Las cifras muestran que el sistema público de pensiones es el instrumento más importante para redistribuir la renta. / E.p.
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Las políticas públicas redistributivas de transferencias e impuestos a los hogares son uno de los principales instrumentos para reducir la desigualdad, siendo las pensiones públicas las responsables de reducirla hasta en un 52,5%. Así lo aseguró el estudio ‘Crisis Económica y desigualdad de renta en España’, realizado por Funcas, que cifra en un 49% la disminución de la desigualdad como consecuencia del efecto de las pensiones en el año 2012, el peor año de la última crisis económica.

Estas cifras reflejan que el sistema público de pensiones español es el instrumento de política económica “más importante” para la redistribución de la renta, que solo en 2015 consiguió reducir la desigualdad hasta en un 52,5%.

Además, este efecto redistributivo se acentúa en periodos de crisis económica, ya que está “estrechamente” relacionado con el aumento del paro. Antes de la llegada de la recesión económica en 2017, las pensiones reducían la desigualdad en un 48,9%. Sin embargo, el impacto redistributivo de las transferencias en especie, que comprende los servicios públicos de educación y sanidad, experimentó el efecto contrario debido a un menor gasto público como consecuencia de los recortes llevados acabo durante los años de crisis.

De hecho, el impacto de la educación y la sanidad en la redistribución fue del 23,6% en 2007, mientras que descendió al 18,7% en 2012 y al 18,4% en 2015. Por su parte, el efecto de los subsidios de desempleo alcanzó el 9,1% de la redistribución global en 2012.

La publicación señaló que España fue el país de la OCDE donde la desigualdad de las rentas de mercado creció más durante la crisis, seguido de Grecia, como consecuencia del aumento del desempleo, la mayor desigualdad salarial y el incremento del número de jubilados en este caso.

Pero gracias a las políticas públicas redistributivas, el estudio consideró que estas herramientas sociales ligadas al Estado de bienestar “tienen una función redistributiva notable a la hora de reducir la desigualdad de la renta primaria”.

Recesión

Aun así, el estudio también mostró que la pobreza y su intensidad aumentaron durante la recesión, puesto que en la distribución de la renta extendida (renta disponible más gasto público en educación y sanidad), la población de pobres ascendió desde el 11,6% en 2007, hasta el 21,6% en 2012, permaneciendo prácticamente igual en 2015.

En concreto, fueron los trabajadores desempleados y autoempleados los que coparon la población de hogares más pobres, desplazando a los hogares pensionistas hacia decilas más elevadas. Además, la pensión media, en términos nominales y reales, creció durante esos años. En este sentido, el estudio concluyó que la tendencia y nivel de la desigualdad de la renta es creciente en muchos países europeos, incluido España, aunque el grado de redistribución de las rentas tras la aplicación de las políticas redistributivas es “cada vez mayor”.