El Rey pasa el testigo a la Princesa con el “orgullo de servir a España”

Leonor de Borbón preside la entrega de los premios, pronuncia su primer discurso público y agradece a los galardonados sus esfuerzos por la cultura, la ciencia o contra las injusticias

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Leonor de Borbón entrega el Princesa de Asturias de las Letras a la novelista Siri Hustvedt. / EFE
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La Princesa de Asturias, Leonor de Borbón, presidió ayer su primera edición de los Premios Princesa de Asturias, unos galardones que alcanzan en 2019 su XXXIX edición y que este año han contado con un guiño a la continuidad de la Monarquía en España. Todas las miradas estuvieron puestas en esta ocasión en el debut de la Princesa, que permaneció atenta y sonriente durante toda la ceremonia y recordó en su discurso que por sus venas corre “sangre asturiana”.

Las gaitas entonando el himno de España y un sonoro aplauso sirvieron de arranque a la gala. A continuación se dio la bienvenida al escenario a los galardonados de este año: Peter Brook (Artes); Salman Khan (Cooperación Internacional); Lindsey Vonn (Deportes); Alejandro Portes (Ciencias Sociales); Sandra Myrna y Joanne Chory (Investigación Científica y Técnica); Siri Hustvedt (Letras); Aleksandra Maria Dulkiewicz, alcaldesa de Gdansk (Concordia); y el presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, Javier Solana, el director del Museo Miguel Falomir y la jefa de vigilantes de sala de la pinacoteca, Laura Fernández (Comunicación y Humanidades).

El discurso más esperado en esta edición era el de la Princesa Leonor, al ser esta la primera edición a la que asiste y sus primeras palabras en público. Ante la mirada emocionada de sus abuelas, la reina Sofía y Paloma Rocasolano, escogió para pronunciar sus primeras declaraciones en público y Asturias como escenario, al sentirse “muy honrada” por llevar el título de Princesa de Asturias, un título que le compromete “con la entrega y el esfuerzo de servir a España y a todos los españoles”.

El espejo del Rey

Reconoció durante su discurso que este momento será “inolvidable” para ella. La Princesa, que tiene 13 años, recordó que su padre, el rey Felipe VI, intervino en el mismo escenario a su misma edad y se unió a sus palabras cuando dijo que llevará este 18 de octubre “en lo más profundo” de su corazón.

Tras recordar que su madre, la reina Letizia, nació en el Principado y que ella lleva “sangre asturiana”, Leonor de Borbón recibió una gran ovación del público asistente, al igual que cuando agradeció a su abuela, la reina Sofía, su presencia en la ceremonia. El vínculo que le une a la Reina Emérita quedó patente también a la hora de partir del Hotel de la Reconquista, cuando salió de la mano de su abuela. “Ella sabe lo importante que para mí es su presencia en esta ceremonia, que significa tanto para Asturias y para toda España”, resaltó.

Leonor de Borbón reconoció que llegó con “mucha ilusión” a este día, y explicó que sus padres siempre les han hablado, a ella y a su hermana la infanta Sofía, de Asturias, de su cultura, historia y tradiciones, además de su naturaleza. La Princesa quiso también tener un gesto con los premiados, a los que se dirigió tanto en inglés como en castellano, para agradecerles su presencia, y por fomentar la cultura, la ciencia, la solidaridad, mejorar la educación, preservar la naturaleza y reducir las injusticias.

La princesa Leonor fue la encargada en esta edición de entregar a los premiados los diplomas conmemorativos de su distinción, unos agraciados que en sus discursos destacaron la relevancia de estos galardones.

Así, la escritora norteamericana Siri Hustvedt puso en valor el haber recibido el premio Princesa de Asturias de las Letras “de la mano de una niña”, Leonor de Borbón. Quiso dedicar la distinción a todas las niñas “que piensan, preguntan, dudan, imaginan y se niegan a estar calladas”.

Por su parte, la bióloga Sandra Myrna Díaz, premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2019 junto a Joanne Chory, hizo un llamamiento a “retejer el tapiz” de la naturaleza en un momento en el que el medioambiente está sufriendo un “proceso de injusticia ambiental global de escala realmente inédita”. Destacó que para ello todavía “hay tiempo”.

El tercer premiado en hablar fue el matemático e ingeniero Salman Khan, galardonado con el Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, quien reivindicó el papel de la tecnología y su contribución para hacer las vidas “más humanas” frente a quienes sólo le acusan de deshumanizar a la sociedad.

El último en hablar fue el presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, Javier Solana, quien dijo que la distinción que ha recibido el Museo —Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2019— les servirá para culminar el esfuerzo “extraordinario” en el que están “empeñados”, que no es otro que la recuperación del Salón de Reinos del antiguo Palacio del Buen Retiro.

Visiblemente emocionado, y con miradas cómplices hacia su hija en todo momento, el rey Felipe VI subrayó el papel constitucional de la heredera de la Corona, que por primera vez participó en la ceremonia.

Servir a España

“La obligación de servir a España y a los españoles debe ser el mayor orgullo y el máximo honor que puedas alcanzar. Tu deber será actuar siempre con el ánimo esperanzado, con coraje y con valentía; creciendo en responsabilidad, en bondad, y en ejemplaridad”, le dijo el Rey a su hija.

Tras recordar la primera ocasión en la que él participó, hace 38 años, Felipe VI le recordó a su hija que su presidencia de honor de la Fundación Princesa de Asturias corresponde al “compromiso personal e institucional” que tiene con España como heredera. Un compromiso, añadió, que deberá “renovar permanentemente con dedicación, espíritu de servicio, lealtad y responsabilidad”, también con “humildad” y siendo consciente de su “posición institucional, haciendo de la Corona día a día una referencia de servicio” al país porque “eso es lo que de ella esperan” los ciudadanos.

Felipe VI reconoció que la presencia de sus hijas en la ceremonia convierte esta edición en un acto “cargado de simbolismo”, por el vínculo de la Corona con una tierra reflejado en un título que él mismo llevó “orgulloso” como heredero y por el significado de unos galardones que “trascienden todas las fronteras y llegan a todos los rincones del conocimiento”.