La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, atiende a los medios de comunicación. / efe
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El déficit del conjunto de las administraciones públicas (excluidas las corporaciones locales) hasta el mes de agosto se situó en 25.927 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8,7% respecto al mismo periodo del año anterior y el 2,08% del PIB; mientras que el déficit del Estado se redujo un 38,4% hasta septiembre, con 7.808 millones de euros (el 0,63% del PIB), según los datos publicados ayer por el Ministerio de Hacienda.

Desglosando los datos, la Administración Central registró un déficit de 17.130 millones a finales de agosto, un 1,37% del PIB —excluyendo la ayuda financiera—, lo que supone un descenso del 13% respecto al mismo periodo de 2018. Por su parte, las comunidades autónomas tuvieron un déficit de 2.576 millones en los primeros ocho meses del año (el 0,21% del PIB), frente al superávit de 1.092 millones de euros que registraron en el mismo periodo del año pasado.

Hacienda explicó que este dato se debe a que el alza de los ingresos (+2,2%) no ha podido compensar el incremento del 5,4% de los gastos, destacando la remuneración de los asalariados, que crece un 6,1%, al incorporar la subida salarial, así como las transferencias en especie, que crecen un 3,7% por el alza del aumento del gasto en conciertos sanitarios (+4,95) y en conciertos educativos (+4,3%).

Los fondos de la Seguridad Social, por su parte, registraron un déficit de 6.221 millones hasta agosto, el 0,5% del PIB, lo que supone un incremento del 18,6% respecto a lo registrado en los ocho primeros meses de 2018. Los ingresos se incrementaron un 5,9% y los gastos se elevan un 6,5%.

En cuanto al Estado, registró un déficit de 7.808 millones de euros hasta septiembre, lo que equivale al 0,63% del PIB (frente al 1,05% del mismo periodo de 2018) y representa una caída del 38,4% respecto al mismo periodo del año anterior.

Este dato es consecuencia de unos ingresos no financieros que ascendieron a 151.485 millones de euros, un 4,2% más que en 2018, mientras que los gastos no financieros registraron un ligero aumento del 0,8%, hasta los 159.293 millones de euros.

En concreto, los ingresos por impuestos y cotizaciones se situaron en 132.774 millones de euros, de los que 78.413 millones se corresponden con impuestos sobre la producción y las importaciones. El IVA creció un 3,2% interanual, hasta los 58.938 millones.

Retenciones

Por su parte, los impuestos corrientes sobre la renta y el patrimonio alcanzaron los 49.017 millones de euros, con un incremento del 5,5%. El IRPF se elevó un 10,8% debido a la favorable evolución de las retenciones del trabajo y al crecimiento de los ingresos de la Campaña de la Renta. Por el lado de los gastos, las transferencias corrientes y de capital entre administraciones públicas, que son las partidas de mayor volumen (el 57,5% del gasto), alcanzaron los 91.418 millones, lo que supone un descenso del 0,7%; mientras que las transferencias corrientes caen un 0,8% y las transferencias a las comunidades descienden un 0,3%.

Asimismo, el gasto en consumos intermedios creció un 8,1% hasta septiembre, debido al alza del 6% de la remuneración de los asalariados; mientras que las prestaciones sociales aumentaron un 10,8% como consecuencia del incremento del 6,6% del gasto en pensiones y del 41,8% de las deducciones en el IRPF por maternidad y custodia de hijos, familia numerosa y discapacidad de persona a cargo.

Se elevan también las ayudas a la inversión y otras transferencias de capital en un 13,1%, incluyendo sobre todo los 885 millones sin correspondencia en 2018 por la devolución del gravamen sobre la prestación por maternidad y paternidad, y la aportación a la UE por recursos IVA y RNB en un 13%.