La princesa Leonor(i) junto sus padres y hermana en Oviedo. / EFE
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Varios cientos de personas, con banderas de España y de Asturias, y la tradicional banda de gaiteros dieron ayer la bienvenida a la princesa Leonor, junto con los Reyes y la infanta Sofía, a su llegada a la plaza de la catedral de Oviedo, en la primera visita de la heredera a la capital asturiana.

Con puntualidad, la Familia Real apareció ante los vítores de la gente que aguardaba en la plaza. Tras bajar del coche oficial y saludar a las autoridades, los Reyes y sus hijas se separaron para saludar a los vecinos.

El acto de bienvenida a los miembros de la Familia Real en la plaza Alfonso II congregó a varios cientos de personas, que respondieron a la llamada del Ayuntamiento de Oviedo para mostrar a la princesa su “cálida hospitalidad y hondo cariño” ante un acontecimiento “histórico, único e inolvidable”.

A pesar de que las previsiones apuntaban lluvia, el buen tiempo presidió la bienvenida a Leonor de Borbón, que hoy pronunciará su primer discurso en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias.

La comitiva de autoridades estuvo encabezada por el presidente del Principado, Adrián Barbón. También estuvieron el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, el presidente del Parlamento asturiano, Marcelino Marcos, y el de la Fundación Princesa de Asturias (FPA), Luis Fernández-Vega.

Los acordes de la Real Banda de Gaitas ‘Ciudad de Oviedo’ y el repique de la campana de la catedral dieron lustre al acto de recibimiento, en el que el público, entre el que había bastantes jóvenes, no paró de ondear sus banderines de España y de Asturias. Igualmente, los balcones de la plaza también se engalanaron con las dos enseñas.

Tras los saludos, la Familia Real accedió a la catedral a través del Jardín de los Reyes Caudillos, situado en un costado del templo, y donde están las estatuas de doce reyes asturianos, desde Pelayo a Alfonso III.

Los Reyes y sus hijas se dirigieron a la Cámara Santa, donde se custodia la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias desde que fuera donada por el rey Alfonso III en el año 908 y a la que se vincula con don Pelayo en la batalla de Covadonga. En el camarín, también se exhiben otras valiosas reliquias, como la cruz de los Ángeles, símbolo de Oviedo, y el Santo Sudario.

Regalo especial

A la salida de la basílica, el sonido gaitero volvió a hacer acto de presencia ya que la banda de gaitas y el Coro de la FPA interpretaron el himno de Asturias.

Así, el Arzobispado y el Cabildo de Oviedo obsequiaron ayer a la Familia Real durante su visita a la catedral con una edición facsímil del testamento del rey Alfonso II el Casto, datado en el año 812.

El testamento original es un cuadernillo en pergamino, de dieciséis páginas, que contiene la donación del rey a la iglesia San Salvador de Oviedo.

En el siglo XIX, este documento fue cubierto en piel de color verde y orlado con hilos dorados y un grabado con el siguiente texto: ‘Testamento original del piadosísimo Rey D. Alonso el Casto. Era 850’. En el año 2005, se convirtió en edición facsimilar en papel ‘Pergamenata Marina Dover’ de 175 gramos en la que colaboraron Juan Ignacio Ruiz, María Josefa Sanz y Agustín Hevia.