Anna-Maija Tuokko es la protagonista de ‘Master Cheng’, última proyección del festival fuera de concurso. / EFE
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La espinosa senda hacia la identidad y afirmación personales condensan las dos últimas películas a concurso del festival de Valladolid: ‘Lara’, del novel alemán Jan-Ole Gerster, y ‘A vida invisível de Eurídice Gusmao’, del veterano brasileño Karim Aïnouz, proyectadas ayer.

En coordenadas geográficas y temporales dispares, ambos reparan en las circunstancias y motivaciones que puede decantar vidas hacia la normalidad o el fracaso, Gerster con la exigencia de los profesionales de la música clásica, en pleno siglo XXI, y Aïnouz en el Brasil de los años cincuenta del XX, dentro de una sociedad de jerarquía masculina.

Gerster (Hagen, Alemania, 1978) firma con su ópera prima una aleccionadora historia para demostrar la delgada frontera entre la exigencia y la intransigencia, el riesgo de quedarse cortos desde la autocomplacencia, por una parte, y el peligro de tensar en exceso la cuerda con el riesgo de provocar una ruptura vital y emocional.

Es lo que le sucede al protagonista de ‘Lara’, un joven compositor de música clásica, un prometedor pianista que se juega su futuro con un concierto de presentación en torno al cual gira toda la trama y el juego de emociones que Gerster despliega con un ramillete de personajes donde sobresale la madre, una pianista de talento que extiende a su vida personal la frustración de una carrera truncada.

La actriz Corinna Harfouch interpreta a Lara, que asiste con pavor a la posibilidad de que a su hijo le ocurra lo mismo que a ella, el miedo al fracaso, el terror a no llegar a ser, el pánico al vacío de la nada después de tanto esfuerzo, aunque el director desliza la idea de que la mayor perversidad es la de no intentarlo.

El cine brasileño ha competido con Karim Aïnouz (Fortaleza, Brasil, 1978) y su ‘A vida invisível de Eurídice Gusmao’, un guion con pirueta final para la que ha sido la película más larga de las dieciocho aspirantes a la Espiga de Oro, máximo galardón de esta 64ª Semana Internacional de Cine de Valladolid.

Palmarés

Largo y lento, el largometraje que representará a Brasil en los Óscar de Hollywood relata la vida de dos hermanas cómplices y confidentes en una modesta, aunque autosuficiente familia, en medio de una sociedad donde las mujeres pasan de las manos de sus padres a la de sus esposos, sin contar apenas en las decisiones que les atañen.

El riesgo de quebrantar ese itinerario, como le ocurrió al personaje de Guida, es el repudio familiar y una marginación social en forma de prostitución y vida al límite para poder subsistir.

En el lado opuesto, Eurídice no puede tomar las riendas de su vida a pesar de su vocación musical que sofoca un matrimonio prácticamente concertado y el nacimiento de una hija a la que debe atender y educar por encima de todo.

El precio de la emancipación y el coste de la libertad condicionada subyacen en este largometraje con el que se cierran las proyecciones a concurso en el festival de Valladolid, y que ha superado las expectativas con un aumento en la venta de entradas entre el 5 y 10 por ciento, y también del público infantil, un 12 por ciento más.

La lectura del palmarés y la gala de clausura llega con la proyección fuera de concurso de ‘Master Cheng’, el último filme del finlandés Mika Käurismaki, que la prensa acreditada e invitados ya pudo ver en la jornada de ayer con la presencia de Anna-Maija Tuokko, la actriz protagonista.