José Enrique Abuín, el Chicle, en la sesión del juicio. / EFE
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José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, pudo haber fallado en su primer intento de hundir con lastres a Diana Quer en el pozo en el que se localizó su cuerpo, según el testimonio de un agente de Criminalística en la quinta sesión de la vista oral, donde se exhibió un cable enclenque, que sería el inicial, y otro más robusto y con dos asas, unido a dos bloques de cerámica, con el que lo consiguió.

Este segundo cable sí permitiría tener el control sobre el peso de los dos bloques para soltarlos en el pozo cilíndrico de la antigua fábrica de gaseosas en Asados, Rianxo, donde fue encontrado el cuerpo y que el único procesado conocía perfectamente como se demostró en su declaración el 31 de diciembre de 2017 ante los investigadores.

“Nos sorprendió la actitud fría del acusado hablando de las medidas de la nave”, declaró en la sesión judicial el primero de los comparecientes, y su compañero, de la misma unidad, añadió que el Chicle se había adelantado incluso a las mediciones efectuadas por ellos hasta el punto de llegar a decirles las dimensiones que tenía ese local en venta en el que había trabajado.

Incluso los metros que había “de columna a columna”, confesó, y ambos se mostraron muy sorprendidos por sus conocimientos.

El primero de los comparecientes relató en la sala que en la nave bajó los casi veinte escalones desde la entrada hasta el sótano en el que se encontraba ese pozo y donde tanto la acusación particular como el Ministerio Fiscal sitúan el crimen.

Desde el inicio de su testimonio, se dedujo que el Chicle había planeado arrojar a Diana allí y que para ello tuvo que hacer presumiblemente dos intentos a fin de que quedase en el fondo. De hecho, el cadáver completamente desnudo se localizó con dos bloques cerámicos anudados por un cable cuyas características no se corresponden con los amarres hallados en el edificio.

Así, apuntó que se intervinieron cuatro bloques cerámicos anudados, con características compatibles con dos posibles lastramientos.

En el fondo se localizaron dos bloques de material cerámico unidos por un cable de electricidad con el que el cuerpo de Diana pudo ser contrapesado una primera vez. Y éste sí puede ser compatible con algún cable de los situados en la nave de Asados.

Sin coincidencias

Sin embargo, el cuerpo como tal apareció lastrado con otros dos bloques de similares características pero con otro cable de una red de datos y que no coincide con ninguno de los que se requisaron y que, además, estaba “cortado”, con algún objeto. Y cerca del pozo, apareció, según el testigo, un cuchillo que pudo haberse empleado.

Asimismo, en la antigua fábrica de gaseosas había un cable correspondiente a una red de datos pero que no presentaba “correlación directa” con el del pozo, ya que hay diferencias en la numeración de los mismos.

Los bloques que lastraban el cuerpo de Diana, relató el agente, presentaban también una unión “llamativa”, un “nudo que no es muy común” y que tenía como finalidad poder controlar los bloques antes de dejarlos caer al fondo del agujero.

Sobre las pertenencias halladas en el agua, el investigador aseguró que solo estaban el bolso de la víctima y varios botes con útiles de aseo personal que pudieron caer de éste porque estaba abierto.

Añadió que, pese a que el cadáver se encontró “completamente desnudo”, la única prenda de ropa extraída del pozo fue el tanga de Diana. Al drenar, se descubrió, y hubo que filtrar.

El agente aseguró que se encontraron dos bridas, una en el fondo del pozo y otra anudada en el pelo de la joven, y ha considerado “muy poco probable” que se enredase de forma accidental. Igualmente, se hallaron “trozos” de otras bridas. Durante la testifical, el agente destacó de la mala visibilidad en la nave.