Álvaro Morte y Alba Flores durante la presentación de la nueva temporada. / EFE
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El fenómeno de ‘La casa de papel’, la serie de Netflix en lengua no inglesa de mayor éxito en el mundo, regresa con una tercera temporada “más vertiginosa” y “trepidante” a partir del 19 de julio y con la vista puesta en futuros robos, ya que ayer se anunció que el formato tendrá al menos una temporada más.

Este thriller con mezcla de géneros y trasfondo político —la idea de dar un golpe al sistema—, que se estrenó originalmente en Antena 3 y se concibió como una historia cerrada, se convirtió en un éxito global después de que Netflix adquiriera sus derechos.

“Fue un pulso complicado, había muchas razones para no volver”, reconoce Álex Pina, creador de la serie.

“Por un lado, era una serie corta y concluida sobre un atraco. Por otro lado, los protagonistas acaban siendo millonarios y juntarlos para otro atraco parecía algo remotamente imposible, pero nos dimos cuenta de que esta era una banda con características diferentes a las que vemos en las historias de atracos perfectos”, apunta.

“Ellos —prosigue Pina— son como una familia y tienen vínculos emocionales. No querían que fuera así, pero los tienen porque somos muy latinos. Ahí teníamos una vía narrativa abierta”.

En esta tercera temporada y después de conseguir huir con un botín de mil millones de euros de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, el grupo de ladrones debe volver a reunirse cuando El Profesor (Álvaro Morte) recibe una alarmante llamada: uno de los miembros de la banda (Río) ha sido capturado.

El plan de El Profesor para rescatarlo y seguir protegiendo el paradero de los demás es dar un nuevo atraco aún más grande: el Banco de España.

“Tardamos más de dos meses en devolver la llamada a Netflix porque nos resistíamos un poco —reconoce Pina— pero a la vez ocurría un fenómeno gigantesco que pertenecía casi a series de culto como ‘Breaking Bad’”. “Pusimos todo en la balanza y decidimos reabrir la serie”, indica.

Pina señala que esta temporada “es más vertiginosa y el metraje es más corto”. “Es un torrente. Es más rápida y más bestia”.

El director y productor ejecutivo de la serie, Jesús Colmenar, que califica la tercera temporada de “trepidante”, admite que tanto Pina como él comprobaron que podían llevar la serie “más allá en cuanto a contenido” y se pusieron muy alto el listón.

Grandes secuelas

“Las mejores secuelas del cine son las que logran coger la primera parte, generalmente un clásico, y lo convierten en un prólogo necesario para que sé esa gran historia en la continuación”, comenta.

“Son escasas las ocasiones en las que se consigue esa sensación, pero ese fue nuestro objetivo”, sostiene el realizador, quien no ocultó que Netflix desea convertir la serie en “una franquicia que puede tener un montón de historias”.

Para los actores, retomar la historia fue todo un regalo. “Ha habido un antes y después muy ‘heavy’ en esta temporada”, asegura Úrsula Corberó (Tokio).

“Hemos conseguido eximirnos de la presión y de lo que puede esperar el espectador para llevarlos al disfrute. Si iba a haber una tercera temporada, me puse como premisa que la iba a disfrutar”, declara.

Miguel Herrán, que encarna a su amor (Río), admite que tenía cierto “miedo” por comprobar hacia dónde iría la historia, pero reconoce estar “sorprendido por lo bien planteada y lo bien hecha que está la temporada”.

Asimismo, Alba Flores (Nairobi), admite que “aún hoy día” no es “muy consciente” de la repercusión de la serie y que su gran objetivo es “corresponder al cariño de la gente”.