Detienen a un etarra que levantó sospechas al conducir borracho por mitad de París

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Las Fuerzas de Seguridad francesas detuvieron ayer en París al etarra Íker Esparza, un profesional de la kale borroka que ya fue condenado en 2002 a cinco años de prisión por lanzar cócteles molotov contra un tren estacionado en Irún, el 9 de agosto de 1998. Al parecer, el terrorista fue sorprendido por una patrulla policial cuando conducía con signos de embriaguez un coche robado. El detenido, que formaría parte desde hace años del aparato político de la organización terrorista, estaba huido desde hace siete años para evitar su ingreso en prisión.

Respecto a dichas labores directivas, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, explicó desde Bruselas que Esparza «tenía responsabilidades». «No se trata de un etarra más»ni de una persona «irrelevante», añadió el socialista sin precisar su papel dentro del organigrama criminal, aunque también se especula con su posible pertenencia al denominado aparato de falsificación.

La captura se produjo sobre las 4,30 horas de la madrugada en una zona cercana a los Campos Elíseos, donde los gendarmes sospecharon de los movimientos de un vehículo Peugeot 407, por lo que los agentes se dirigieron hacia el turismo para intentar identificar a su conductor.

Al percatarse, el terrorista se dio a la fuga, perseguido por los policías en sus motos hasta una calle cercana, donde el etarra abandonó el coche y continuó a pie, con una pistola en la mano. El fugitivo que daba muestras de estar ebrio chocó con la puerta de una discoteca, lo que provocó que un vigilante del establecimiento se abalanzara sobre él ayudando a su captura.

Esparza, de Pamplona, fue encarcelado el 22 de agosto de 1998, ya que estaba acusado por la Ertzaintza de participar en el ataque con cócteles molotov contra un tren que estacionado en Irún. Al saber que la Policía autonómica lo estaba buscando, compareció ante el juez e ingresó en prisión, aunque dos días más tarde quedó en libertad bajo fianza de 200.000 pesetas.

El 1 de abril de 2002 fue condenado a cinco años de cárcel tras pactar con la Fiscalía. Además, fue detenido el 19 de octubre de 1999 acusado de participar en otro ataque de violencia callejera contra el domicilio de una militante socialista. A los pocos días, volvió a quedar en libertad provisional.