La sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña considera que el móvil del agresor no fue el robo del móvil.
La sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña considera que el móvil del agresor no fue el robo del móvil. / e.p.
Publicidad

José Enrique Abuín Gey, el Chicle, fue condenado por la sección sexta de la Audiencia Provincial de La Coruña a cinco años y un mes de prisión por abordar a una joven en el municipio coruñés de Boiro el 25 de diciembre de 2017 con la intención de agredirla sexualmente. El fallo con la pena impuesta a este hombre, el único encarcelado por la muerte de otra chica, Diana Quer, lo considera autor de un delito de detención ilegal consumado y de otro de agresión sexual en grado de tentativa, según la resolución divulgada este martes por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.

El acusado también fue condenado a la prohibición de acercarse a menos de medio kilómetro de la víctima, así como a su domicilio, y de comunicarse con ella por cualquier medio durante diez años.

En cuanto a las indemnizaciones, deberá abonarle a la perjudicada 11.546 euros por incapacidad temporal y secuelas y al servicio gallego de salud (Sergas) 1.120 euros más la cantidad que se determine en la fase de ejecución de la sentencia en concepto de los gastos de asistencia psicológica que se presten a la afectada.

Detención ilegal

Además, de un delito de detención ilegal en concurso medial con un delito de agresión sexual en grado de tentativa, los jueces consideraron a Abuín Gey igualmente culpable de un delito leve de lesiones por el que le han impuesto el pago de una multa de 600 euros.

La Audiencia, tal y como consta en la sentencia, determinó que la prueba analizada puso de manifiesto que lo que el acusado buscó desde un principio y consiguió fue el privar a la denunciante de su libertad ambulatoria.

Tampoco tienen dudas los magistrados acerca de que su intención era coger a la mujer, “meterla en el coche y trasladarla a algún lugar para satisfacer su ánimo libidinoso”.
“No se le ocurre a este tribunal ninguna otra alternativa. Su intención no era la de apoderarse de su dinero o el móvil”.

“En este sentido, lo que pretendía era coger el teléfono de la víctima para que no pudiese pedir ayuda”, atestiguaron, y no la sustracción del mismo, como él alegó en el juicio. Los jueces hicieron constar asimismo en la resolución, para refrendar este argumento, que el acusado rechazó el dinero que le ofrecía la víctima, por lo que concluyeron que “si hubiera querido robarle no tenía necesidad alguna de introducirla en el coche”, según afirmaron durante el juicio al presunto asesino de Diana Quer.