Bruselas pide cambios estructurales urgentes y Salgado solicita tiempo

Horas después de intentar tranquilizar al FMI sobre la urgencia de las reformas, la ministra defiende ante los expertos comunitarios la necesidad de acometer los cambios «desde ya»

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Las principales autoridades de la Unión Europea exigieron ayer a los países reformas estructurales «ambiciosas» para superar la crisis y garantizar el crecimiento y el empleo a medio y largo plazo. A este respecto, la ministra de Economía, Elena Salgado, volvió a pedir tiempo, lo que agudiza la sensación de incertidumbre entre los inversores.

En un día en el que los mercados volvían a expresar con caídas generalizadas sus dudas sobre la situación económica de Europa, el Foro Económico de Bruselas reunió en la capital belga a algunos de los principales responsables de la UE para hablar de las estrategias de salida de la crisis.

La receta de las autoridades comunitarias es clara y pasa por combatir los déficit públicos con medidas de consolidación fiscal a corto plazo y por impulsar grandes reformas para permitir un crecimiento sostenible a medio y largo plazo. «Sin reformas, Europa se estancará, con un crecimiento que como mucho estará en torno al 1,5% y con un desempleo, incluso después de la recuperación cíclica, del 7 ó el 8%», advirtió en su discurso el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, que hizo un llamamiento a los Gobiernos para que no se confíen conforme la recuperación económica se vaya asentando y «olviden» las transformaciones necesarias.

Según aseguró, si en los próximos cinco años la UE logra introducir medidas ambiciosas para modernizar su economía, el bloque tiene potencial para crecer en la próxima década a una media por encima del 2% al año: «Esto podría crear más de 10 millones de empleos y reducir el paro hasta alrededor del 3% sobre 2015. Existe un riesgo de década perdida».

En una línea similar, el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, celebró que algunos países se muestren por fin dispuestos a acometer unas reformas que «han pospuesto durante años». «A corto plazo, la medicina puede ser amarga, pero es necesario recuperar la credibilidad ante los mercados y la estabilidad a largo plazo para las finanzas públicas», advirtió, al tiempo que insistió en que la «combinación de austeridad fiscal y medidas estructurales no debe verse como una doble carga» y aseguró que es la única salida con la que cuenta Europa.

Al llamamiento se sumó la ministra de Economía y presidenta de turno del Ecofin, Elena Salgado. A su juicio, «en boca de todos está la necesidad de reformar los mercados laborales, los sistemas de pensiones, de mejorar la calidad del gasto público impulsando la educación y la innovación y de reducir la burocracia». «La presión de los sistemas de seguridad social y del gasto sanitario tiene que ser abordada desde ya», avisó Salgado, quien también apostó por unos mercados de trabajo «más eficientes, más flexibles y más inclusivos» y por unos ajustes «creíbles».

Curiosamente, horas antes, la vicepresidenta segunda del Ejecutivo insistió en que el Gobierno comparte con el FMI la necesidad de llevar a cabo importantes reformas económicas en España, pero abogó por «dar tiempo a la negociación» para llevarlas a cabo. Asimismo, consideró que el diagnóstico del FMI muestra que la economía nacional «ha empezado a estabilizarse» y «a crecer».

Para el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, la UE se encuentra en un punto crítico en el que los próximos pasos determinarán el futuro de la unión económica y monetaria.

Por otro lado, el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, alertó de los riesgos que acarrearía un excesivo celo en los planes de austeridad por parte de ciertos países. «Sería un error», afirmó Blanchard en una entrevista al diario francés La Tribune, en la que destacó que ningún Estado europeo necesita tomar «medidas tan draconianas» como las de Grecia. Aunque los mercados tienden a situar a varias naciones «en el mismo cesto», precisó, ninguno está en una situación comparable a la helena. «Son más creíbles, tienen una deuda menos elevada» y pueden hacer un ajuste progresivo y, por tanto, «limitar el efecto negativo de esta consolidación presupuestaria en su crecimiento a corto plazo», agregó.

Además, recordó que hay ciertas medidas de consolidación que no implican necesariamente una disminución de la demanda y una ralentización del crecimiento. Es el caso del aumento progresivo de la edad de jubilación o el incremento del período de cotizaciones, según el responsable del FMI, quien aseveró que «esa reforma, indispensable en algunos países, ayuda claramente a la estabilización presupuestaria» y no tiene efectos negativos sobre la demanda y el crecimiento.

Mientras, el tiempo apremia y el nerviosismo es tal que las bolsas europeas siguen su caída. De hecho, Japón constató su primer descenso en seis meses.