Berlín ridiculiza el plan español para sancionar a los países ‘rezagados’

El Gobierno alemán desdeña la propuesta de Zapatero para aplicar «medidas correctivas» a los Estados que no cumplan los objetivos económicos fijados por la Presidencia de la UE

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Tal y como anticipaban días atrás varios rotativos británicos, la precaria situación económica de España, a la cola en la mayoría de indicadores, especialmente por lo que respecta al desempleo, coloca al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en una situación muy incómoda a la hora de ejercer el teórico liderazgo que le asigna la Presidencia de turno de la UE.

De hecho, una vez pasado el momento de las fotos y las ceremonias inaugurales, la primera iniciativa seria de Madrid en el ámbito continental, que pretendía dar una dimensión práctica a los tradicionalmente etéreos planteamientos de Bruselas mediante la adopción de un sistema de sanciones que permitiera castigar a los países que no cumplan los objetivos fijados, ha sufrido un serio revolcón al ser descalificada de pleno por Alemania, el verdadero jefe de la Unión.

El Gobierno de Berlín dejó ayer en franca evidencia al Ejecutivo de Zapatero al solicitar públicamente a la Presidencia de turno que antes de formular sanciones de ningún tipo «primero se definan unas metas de crecimiento realistas». Eso sí, para suavizar algo el roce, el portavoz del Gabinete de Angela Merkel, Christoph Steegman, recordó que las propuestas anteriores de crear un «Gobierno económico europeo» para los países del euro han generado «escepticismo» en Alemania, por lo que juzgó positivamente el planteamiento del presidente español de incluir en sus planes a los Veintisiete y no solamente a quienes están en la órbita de la moneda única.

Semejante revolcón por parte de la primera potencia económica del Viejo Continente, que en la práctica anula toda posibilidad de seguir adelante con los planes sancionadores, pilló en fuera de juego al Ejecutivo patrio, que se apresuró a dar marcha atrás en un intento por salvar la cara.

«Estamos al comienzo de la evaluación de las propuestas. Por el momento no hay propuesta ni decisión formal con respecto a posibles sanciones», aseguró el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que no debió escuchar a Zapatero cuando defendió en un encuentro con medios de comunicación extranjeros que la nueva estrategia económica «incluya medidas que actúen como incentivo y, si resulta aconsejable, medidas correctivas por lo que se refiere a los objetivos fijados en nuestras políticas económicas».

El jefe de la diplomacia aclaró luego que cualquier cambio en esta materia se hará «con el consenso y la aprobación de todos», e insistió en que «públicamente» Zapatero no ha dicho que haya que acudir a mecanismos sancionadores, sino que se necesita «más coordinación de las políticas económicas» y «cambiar el método» de aplicación de la denominada Estrategia de Lisboa, que se aprobó hace 10 años con la pretensión de convertir Europa en la economía del conocimiento más competitiva del mundo. «Pero el método no significa imponer sanciones. Hay muchos instrumentos y maneras en que los Estados miembros reciben las recomendaciones de la Comisión y de las instituciones europeas y se logran los objetivos fijados para mejorar esa nueva economía que todos deseamos», añadió contemporizador el ministro.

«Lo que no vamos a hacer es renunciar a unas ambiciones por que haya dificultades al principio. Las expondremos, las discutiremos y, como siempre pasa en Europa, porque es una gran máquina de hacer consensos, al final siempre hay un consenso», zanjó el socialista.

Semejante voluntarismo no lo comparten los medios de comunicación continentales, que lideran las críticas a la Presidencia. No obstante, Moratinos consideró que se trata de unas censuras «prematuras y precipitadas» ya que, según señaló, el Gobierno español y las instituciones europeas están «satisfechos» de cómo ha arrancado el semestre.

Cabe recordar que, entre otros foros, el diario británico Financial Times dedicó el pasado día 6 un crítico editorial al programa de trabajo de la jefatura de turno de la Unión presentado por Madrid, que consideró «extraordinariamente anodino» y que, para no dejar dudas tituló, Una España torpe guiará Europa.

Un día después, la también británica e igualmente prestigiosa revista The Economist se hacía eco de que «editoriales a lo largo de la UE se han burlado de la idea del señor Zapatero de aconsejar a Europa acerca de la recuperación económica».