La Familia Real durante un instante de su visita a la aldea de Asiegu. / EFE
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La princesa Leonor culminó ayer su estancia de tres días en Asturias, junto con sus padres y la infanta Sofía, con la visita al pueblo ejemplar de este año, Asiegu, donde aseguró que los núcleos rurales son “un tesoro de España que hay que querer, cuidar y proteger”.

Enclavado en el concejo de Cabrales, en el corazón de los Picos de Europa, Asiegu recibió a los Reyes y sus hijas con una lluvia que no cesó en las dos horas y media que se prolongó la visita a la aldea, cuya población no llega a un centenar de habitantes.

Ataviados con gabardinas y sin soltar el paraguas, los miembros de la Familia Real hicieron un recorrido por las empinadas calles de la pedanía, a la que acudieron decenas de vecinos de la comarca para mostrar su afecto, en especial, a la princesa.

Después de pronunciar el viernes su primer discurso en la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias, Leonor de Borbón volvió a dirigir unas palabras en el escenario con capota instalado en un lateral de la iglesia.

“Asturias es mi casa y Asiegu tendrá siempre un lugar especial en mi corazón”, subrayó Leonor de Borbón en sus breves palabras, en las que de nuevo demostró soltura sin perder la sonrisa.

En su estreno en la excursión por la región, la princesa subrayó que los pueblos son “un tesoro de España que hay que querer, cuidar y proteger”, tras comprobar que en Asiegu “hay vida, belleza y futuro”.

Al entorno rural también se refirió Felipe VI, que trasmitió un mensaje de respaldo a la llamada España vaciada y a pueblos como el galardonado por apostar por un modelo que permite a los jóvenes quedarse.

“Asturias y toda España, que viven el despoblamiento y el envejecimiento de las zonas rurales, deben encontrar en vuestra actitud y carácter emprendedor caminos para solventar un problema tan grave, cuyas consecuencias nos afectan a todos los españoles”, sostuvo el monarca en su intervención.

Para el monarca, es “de justicia” que los pueblos que ven marchar a sus habitantes encuentren “en la Administración el apoyo y la ayuda precisas” para retenerlos, al ser posible “revitalizar la vida rural y revertir las consecuencias negativas de su estado actual”.

Sana ambición

El Rey consideró “especialmente emotiva” la visita a la pedanía cabraliega por ser la primera vez que le acompañan la princesa y la infanta.

“Tenían unas ganas inmensas de venir”, reveló don Felipe, que las animó a no olvidar “el ejemplo de convivencia pacífica, de sana ambición, de tesón y fortaleza” de sus vecinos.

Como en su discurso en los Premios Princesa de Asturias, don Felipe no hizo ninguna mención a la situación en Cataluña ante los graves disturbios registrados desde que se conoció la sentencia del ‘procés’ y se ciñó a hablar de su visita y la necesidad de frenar la despoblación.

Don Felipe, doña Letizia y sus hijas recorrieron varios puntos, como una quesería donde se hace el típico producto de Cabrales, un “llagar” de sidra y una casa tradicional asturiana.

Además de queso, de un cesto de manzanas ecológicas y de un mantel bordado, se llevaron dos camisetas con el nombre de Asiegu regaladas por la docena de niños que vive en la aldea.