La portavoz de Ciudadanos en la Cámara Baja, Inés Arrimadas. / EFE
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La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, ha puesto ya sus cartas boca arriba una semana después de la dimisión de Albert Rivera y ha avanzado su intención de asumir el liderazgo de la formación naranja para reflotar el partido con un proyecto propio.

Ayer fue su primera aparición pública desde un revés electoral que ha sumido a Ciudadanos casi en la irrelevancia, pero ella dejó claro que se ve fuerte para dar este paso y que cuenta para ello con un respaldo “absolutamente mayoritario”.

Aparte de otros dirigentes, tiene el apoyo explícito de los cuatro barones territoriales (Andalucía, Madrid, Castilla y León y Murcia) y ayer, de hecho, volvió a salir el vicepresidente andaluz, Juan Marín, en defensa de su candidatura al subrayar que, con Arrimadas, Cs volverá a ocupar el lugar que le corresponde.

Aunque también es pro Arrimadas, Francisco Igea, vicepresidente de Castilla y León, va más allá de los nombres e insiste en hacer cambios en la línea política.

De lejos, el más crítico con la estrategia naranja, emplazó al partido a abrirse al debate y a la participación y que deje de ser “tan jerarquizado”.

Es algo que considera necesario para poder recuperar el espacio de centro y “ser capaces de pactar a derecha e izquierda”, subrayó Igea, una de sus banderas desde que Cs se quedó con la llave del gobierno castellanoleonés y Rivera le impuso una coalición de gobierno con el PP.

Un partido “que expulsa el talento cuando hay crítica no es un partido liberal”, siguió el dirigente refiriéndose a nombres como el del exportavoz económico Toni Roldán, que abandonó Cs y que podría ser recuperable, según señalaron fuentes de su entorno, con un equipo en el que estuvieran Arrimadas y Luis Garicano, entre otros.

Ante todas estas ideas que se van poniendo sobre la mesa de cara a la renovación del partido, también habló el secretario general en funciones, José Manuel Villegas, que ve “lógico” y con normalidad que se vayan planteando propuestas.

Invitó a cualquiera que tenga un proyecto para Cs a que dé el paso porque luego en la Asamblea que se celebrará a mediados de marzo se debatirán los distintos modelos, y serán los afiliados quienes elijan el que consideren más adecuado. “Para eso son los congresos, para contraponer equipos y modelos”, dijo.

Once días después de las elecciones que han dejado a Cs con solo diez diputados de los 57 que tenía, sigue sin haber una explicación de los números del descalabro por parte de la cúpula de Rivera, que se mantiene al mando hasta que el Consejo General elija una gestora el próximo día 30, y tampoco de las equivocaciones que se han podido cometer.

Estrategia

Solo Arrimadas ha admitido que el único error ha sido de estrategia política y de comunicación al no haber sabido explicar bien la solución de desbloqueo de la última semana de la legislatura.

Villegas se limitó a afirmar que cuando un partido pierde 40 escaños en seis meses “está claro que no lo ha hecho tan bien como hubiera debido” y explicó que de los 2,5 millones de votos que han perdido, un millón más o menos fue a parar a la abstención, alrededor de 800.000 al PP, unos 600.000 a Vox y otros 200.000 a los socialistas.

Sobre otras explicaciones que se han dado al descalabro, como la que dio Marín la semana pasada al apuntar que quizá fue un error no haber facilitado el Gobierno de Pedro Sánchez, Villegas recordó al barón andaluz que nunca planteó eso en la ejecutiva y que, en todo caso, con los datos que tiene ahora “es incapaz llegar a esa conclusión”.

Pese a que Ciudadanos está viviendo sus horas más bajas, Villegas dijo que desde la dimisión de Rivera se han producido 200 nuevas afiliaciones en un partido en el que la cifra global de militantes, de acuerdo con los últimos datos antes del 10N, está debajo de los 31.000, tras perder un 4,5% de afiliados en el último año.