La escritora bilbaína Alaitz Leceaga.
La escritora bilbaína Alaitz Leceaga. / e.p.

La escritora bilbaína Alaitz Leceaga publica su primer libro ‘El bosque sabe tu nombre’, una novela de mujeres “poderosas y luchadoras” que han sido “invisibilizadas” a lo largo de la historia y que, ambientada a principios de siglo XX en una casa indiana, ofrece “una gran historia con muchos referentes” en la que la mitología vasca, la naturaleza salvaje y las pasiones son también protagonistas.

“Durante mucho tiempo había visto a las mujeres invisibilizadas en casi todas las historias y en la propia historia, y me parecía injusto. Muchas mujeres que no solo eran madres y esposas si no que luchaban, vivían y sufrían vidas muy diferentes a nosotras, y la historia de ellas nunca se había contado desde su punto de vista”, señaló la autora en una entrevista con motivo de la presentación del libro.

El argumento gira en torno a Estrella y su gemela Alma, quienes, a finales de los años veinte del siglo pasado, llevan una vida privilegiada como hijas de los marqueses de Zuloaga, propietarios de una casa solariega y una mina de hierro en un pequeño pueblo ficticio en el Cantábrico.

Sin embargo, las dos hermanas no son como las otras niñas puesto que viven con un extraño don que pasa de generación en generación entre las mujeres de su familia, viviendo a la sombra de una maldición que determina que una de las dos morirá antes de cumplir los quince años. Este será el punto de partida para un relato que también pasará por escenarios como Inglaterra, el sur de Estados Unidos o el Madrid lleno de espías de ambos bandos de los primeros años cuarenta en la Segunda Guerra Mundial.

La violencia, el egoísmo, los celos, la opresión de la mujer, la capacidad para levantarse y reinventarse tras las derrotas y la dificultad para juzgar a las personas son algunas de las cuestiones que tocan este relato protagonizado por una protagonista que tiene “un gran poder”, y en el que la mayoría de los personajes masculinos se presentan como figuras “poco amables”.

En este sentido, precisó que para escribir una historia de mujeres necesitaba “un enemigo” que históricamente ha sido, a su juicio, “el hombre en una situación de poder”.

“Al escribirlo me preguntaba ¿Estaré siendo justa? Pero la ficción funciona así, para poder contar una historia necesitas al protagonista y al antagonista. Hay hombres en esta novela que no son el enemigo, pero es cierto que en un contexto de poder, siempre es el hombre poderoso el que lo ejerce de una forma descontrolada y sin compasión”, añadió.

Razón de ser

En cualquier caso, la autora afirma que “no le gustaría” que los hombres que la leyeran se sintieran “fuera de lugar” como le ha pasado a ella con “la mayoría de la literatura a lo largo de su vida”.

Pero no sólo hay personajes humanos en esta historia, para la autora bilbaína, “la naturaleza aquí es casi otro personaje más” e, incluso “el corazón de la novela”, algo con lo que ella misma ha convivido y ha conocido, “el sitio donde se ha criado siempre”.

“Quería que tuviera la fuerza que tienen las protagonistas. El mar salvaje e ingobernable, misterioso también. El bosque profundo lleno de secretos en el que da miedo internarse a veces, pero también lleno de cosas mágicas y maravillosas”, expresó para matizar que aspiraba a que esos paisajes tuviera una relación directa con la protagonista y con su propio carácter.

Así, de este ambiente se desprende un cierto “realismo mágico” que podría recordar a las novelas de Dolores Redondo, con las “lamias” —criaturas femeninas de la mitología grecolatina— y “la mitología vasca” mezclada con “los cuentos de hadas”.