Al Qaeda pide ahora la liberación de islamistas a cambio de los catalanes

Pese a que España habría entregado ya cinco millones de euros por los cooperantes, los secuaces de Bin Laden quieren aprovechar el precedente sentado por el francés Camatte

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Para que nadie olvide por qué la primera regla de los manuales antiterroristas consiste en desaconsejar cualquier negociación con los criminales, Al Qaeda en el Magreb Islámico, que según fuentes bien informadas recibió hace semanas los cinco millones de euros que exigía a cambio de la liberación de los tres cooperantes catalanes secuestrados, ha decidido estirar un poco más la cuerda y, consciente de la debilidad del Gobierno español y del resto de países occidentales, ahora demanda además la excarcelación de varios islamistas presos en Mauritania a cambio de la liberación de los tres rehenes, a quienes retiene en algún lugar del norte de Mali.

Hasta el momento, la rama magrebí de la organización liderada por Bin Laden había exigido la puesta en libertad de islamistas presos en el caso del rehén francés Pierre Camatte, al que dejaron marchar el 23 de febrero después de que se abrieran las puertas del presidio para tres islamistas, y de una pareja italiana que aún mantiene secuestrada, pero en sus últimos comunicados no se había hecho referencia a ningún tipo de canje para finiquitar la crisis de los miembros de Barcelona Acción Solidaria.

Tal circunstancia, unida al mencionado pago en metálico y al optimismo reiterado por las autoridades de Mali respecto al destino de los españoles, hacía pensar en que Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta, estaban cerca de abandonar su cautiverio.

No obstante, la claudicación de Mali, que dejó libres a cuatro terroristas para permitir que Camatte siguiera viviendo, parece haber complicado las cosas, pues da alas a unos asesinos que se saben con todos los triunfos en la mano.

Para complicar todavía más el escenario, el primer ministro mauritano, Mulay Uld Mohamed Lagdaf, aseguró el jueves en una conferencia de prensa en Nuakchot que su país «jamás negociará con los terroristas» de Al Qaeda para excarcelar a presos salafistas a cambio de la liberación de rehenes. Lagdaf explicó que «se están siguiendo tres estrategias para tratar la cuestión del terrorismo», y que ninguna de ellas pasa por la negociación. Según expuso, tales vías serían: el diálogo con los terroristas para convencerles de la contradicción entre sus métodos y la religión musulmana; la inserción de los jóvenes mauritanos a través de proyectos económicos, y, «finalmente, la fuerza».

De hecho, Mauritania llamó a consultas la semana pasada a su embajador en Mali en protesta por la puesta en libertad de los secuaces de Al Qaeda. También Argelia, asustada por las implicaciones de la cesión al chantaje terrorista, retiró provisionalmente a su embajador en Mali y criticó duramente la liberación de los terroristas, que consideró una «actitud no amistosa» por parte de Bamako.

El nuevo y explosivo escenario motivó también ayer la salida precipitada de la ciudad maliense de Gao de dos reporteros de El Periódico, que dejaron escoltados dicha población, donde se encontraban para informar sobre el secuestro de los cooperantes.

Según informó ayer el rotativo catalán, la periodista Beatriz Mesa y el fotógrafo Danny Caminal fueron advertidos el pasado miércoles por la tarde por un trabajador de su hotel y por el propio alcalde de Gao de que estaban siendo vigilados y se habían convertido en objetivo de Al Qaeda en el Magreb Islámico, por lo que debían abandonar la localidad lo antes posible so pena de ser secuestrados.