Al Qaeda asegura que los españoles secuestrados están «bien de salud»

La filial magrebí de la red terrorista liderada por Bin Laden da a conocer una nota en la que se reafirma como autora del rapto y promete tratar a los catalanes «conforme a la ley islámica»

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Casi a la misma hora en que los 38 compañeros de los tres cooperantes catalanes secuestrados en Mauritania llegaban a Barcelona y reclamaban «discreción» en las negociaciones para poner fin al cautiverio, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) confirmaba, a través de un comunicado escrito, que tiene en su poder a Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez, a los que apresó el 29 de noviembre, y que, siempre según los terroristas, están en buenas condiciones físicas.

«Los secuestrados están bien de salud y tratados conforme la ley islámica», reza la nota de AQMI, difundida en los habituales foros radicales que suelen reproducir las proclamas de las distintas ramas de la red de Osama bin Laden.

El comunicado de ayer incide en lo manifestado la víspera a través de una grabación de audio que fue difundida por la cadena qatarí de televisión Al Yazira, en la que los islamistas proclamaban la autoría del secuestro de los voluntarios, que se encontraban en el país magrebí como integrantes de una caravana humanitaria organizada para repartir material escolar y medicinas entre las organizaciones de la zona.

En el texto, que consta de dos páginas, está fechado el 7 de diciembre y tiene el sello de Al Andalus, la oficina de información de la rama magrebí, se confirma asimismo que los captores tienen en su poder, desde el 25 de noviembre pasado, al cooperante francés Pierre Camatte, de 61 años, quien fue secuestrado en un hotel de la localidad de Menaka, unos 1.500 kilómetros al noreste de Bamako, la capital de Mali.

Tras proclamar que los «muyahidines» encargados de capturar a los voluntarios se encuentran ya en «sus bases de seguridad», en una región no detallada, se reitera que la banda dará a conocer más adelante a los Gobiernos de España y de Francia sus «legítimas demandas».

Con el habitual tono panfletario de los islamistas, la nota lanza un mensaje a los «cruzados» -las potencias occidentales-, para advertirles de que la seguridad de los rehenes depende de la de sus combatientes y «de los hermanos musulmanes». El comunicado termina con los habituales llamamientos a la guerra santa y en favor de la liberación de sus compañeros presos.

Ésa fue toda la información relevante que generó ayer el caso, puesto que ni los compañeros de los secuestrados, ni los parientes de los rehenes, ni el propio Gobierno, aportaron novedad alguna.

Según explicó el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación a través de un comunicado, el comité técnico encargado del seguimiento del secuestro se reunió de nuevo por la mañana para analizar la grabación en la que Al Qaeda reivindicaba el ataque, a la que se concede plena credibilidad.

Al margen de tal precisión, el Ejecutivo se limitó a repetir con su soniquete habitual que «prosigue las gestiones» y que mantiene «puntualmente informadas» a las familias.

El privilegio de conocer cuáles son los esfuerzos diplomáticos que se están llevando a cabo no solo corresponde a los allegados, sino que también el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, fue puesto al corriente por el propio presidente Zapatero, que sostuvo personalmente una conversación telefónica con el líder del PP.

El gallego, que fue quien dio a conocer la charla, detalló que trasladó «todo» su apoyo inquilino de Moncloa a la hora de gestionar la nueva crisis. No obstante, la número dos popular, María Dolores Cospedal, se mostró contraria a aceptar cualquier «chantaje político» de los secuaces de Bin Laden.