Un ejército de inmigrantes contra la revolución

Gadafi contrata a mercenarios africanos para ganar su batalla a los rebeldes libios

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El régimen de Muamar el Gadafi ha recurrido a inmigrantes africanos para engrosar sus filas a golpe de talonario en la guerra civil que se libra en Libia; la condición era que supieran disparar y fueran a combatir al este del país, una zona tomada por las fuerzas opositoras al coronel.

De acuerdo con el testimonio de refugiados en el puesto fronterizo de Ras el Jedir, en Túnez, la campaña de alistamiento se produjo al inicio de la contienda, cuando funcionarios libios hicieron una oferta que, según algunas fuentes, fue aceptada por miles de inmigrantes negros, necesitados de un salario con el que poder vivir.

«Iban buscando a los negros, a los inmigrantes negros. Los buscaban en nuestra comunidades, y muchos aceptaron porque el sueldo era alto, de 500 dólares al día», relató el ghanés Kapna Ousu, que trabajaba como obrero de la construcción en Trípoli.

«Se alistaron sobre todo trabajadores de Níger, Mali y también de mi país, de Ghana. No sé cuántos, pero muchos. Les hacían una prueba para comprobar que sabían emplear armas de fuego y los mandaban a combatir a los rebeldes del este», agregó.

Asimismo, precisó que varios compañeros suyos atendieron la oferta pero que él no lo hizo porque «no sé disparar y prefiero salvar la vida».

Por su parte, el somalí Ali Abubaker, que hasta el inicio de la guerra también trabajaba como obrero de la construcción en la capital libia, afirmó que entre los inmigrantes de su nacionalidad el dinero ofrecido para «combatir a los rebeldes de Benghazi (al este del país)» se elevó a 800 dólares. «Nosotros tenemos experiencia, sabemos luchar mejor», explicó.

Abubaker cifró en «al menos 5.000» los trabajadores africanos que se alistaron, principalmente de países como Níger y el Chad.

Otro refugiado, el peón ghanés Aziz Kodem, declaró que un amigo le llamó un día por teléfono desde Trípoli para decirle que la propuesta estaba extendida entre las comunidades de trabajadores del continente negro, y que había quienes la habían aceptado por su cuantía económica.

«A mí la oferta nunca me llegó. Si me hubiera llegado… con franqueza, creo que me lo habría pensado», admitió.

No es la primera vez que Gadafi utiliza mercenarios africanos; desde que fracasó en su ambición de convertirse en los 80 en paladín del panarabismo, el líder libio no ha cejado en el intento de manejar África por medio de las armas y el papel moneda. El objetivo ha sido liderar el continente con proyectos como la Unión Africana (UA) -proclamada en 1999 en Lomé y que nunca se hubiera puesto en marcha sin la financiación libia-, y con la intervención en diferentes países a través de grupos guerrilleros.

Con ese objetivo, el coronel ha intervenido directa o indirectamente, militar, política o económicamente, en los asuntos internos de Níger, Malí, República Centroafricana, Sudán, Chad, República Democrática de Congo y las Islas Comoras, entre otros países.

Tropas libias han combatido en las dos últimas décadas en Chad, Sudán y República Centroafricana, a favor de grupos rebeldes o en defensa de regímenes en plaza, y el petróleo libio ha servido para sostener a los insurgentes de la RDC y a los tuareg de Mali y Níger.

La novedad es que, por primera vez, Muamar el Gadafi recurre a mercenarios del continente para combatir en el interior de Libia, donde los trabajadores africanos son muy numerosos en virtud de los generosos programas de cooperación suscritos por sus países con Trípoli.

Entre los refugiados africanos que han llegado a Ras el Jedir desde el territorio libio no faltan, sin embargo, otras opiniones.

El maliense Salif Diarra, que tiene el oficio de electricista, aseguró que «el reclutamiento por el régimen de Gadafi de trabajadores africanos para combatir a los rebeldes es una mentira que ha sido propagada por los propios libios para desacreditarnos». Para Diara, «se trata de un mito».