Turquía desafía a las críticas e intensifica su incursión en Siria

Erdogan insiste en su objetivo de controlar todo el noreste de Siria, desde el Éufrates hasta la frontera iraquí • Las autoridades kurdas anuncian la fuga de 785 extranjeros vinculados a EI

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Dos hombres en la frontera turcosiria contemplan la ciudad de Tal Abiad asaltada por las tropas turcas.
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En medio de crecientes críticas y advertencias internacionales de Alemania y de Estados Unidos, entre otros, Turquía intensificó ayer su ofensiva militar contra las milicias kurdas en el noreste de Siria. Los avances trajeron ayer una segunda “victoria” para el ejército del presidente Recep Tayyip Erdogan: la conquista del centro de la ciudad fronteriza de Tal Abiad, o al menos así lo asegura la prensa oficial turca.

Tras la toma de Ras al Ain, la ciudad siria situada unos 100 kilómetros más al este, que se anunció oficialmente el sábado, la entrada en Tal Abiad (si se consolida) es un importante paso en la ofensiva.

La agencia oficial turca Anadolu informó sobre la conquista del casco urbano, pero apuntó que sigue habiendo un grupo de milicianos de las Unidades de Protección Popular (YPG) oponiendo resistencia en algunos edificios, y los estallidos de artillería pudieron oírse aún después de la supuesta victoria.

También en Ras al Ain se escucharon ayer frecuentes impactos de mortero, tanto en la periferia oriental de la urbe como en el centro, lo que parece demostrar que una contraofensiva del YPG pone en duda el dominio de las tropas turcas.

El Ejército turco parece haber abierto otro frente justo a medio camino entre Ras al Ain y Tal Abiad.

Desde la carretera que transcurre paralela a la frontera, a la distancia de unos diez kilómetros, entre algodonales y campos de maíz, se observa un frecuente paso de ambulancias así como de camiones con grandes excavadoras blindadas de color gris.

En una de las colinas, una decena larga de tanques, flanqueado por camiones militares, dirige sus cañones hacia el sur, donde se levantan a cada rato nubes de polvo o humo blanco.

Hasta Irak

Erdogan, mientras tanto, insistió en su objetivo de controlar todo el noreste de Siria, desde el río Éufrates hasta la frontera iraquí, pese a las críticas internacionales por su incursión.

“Desde el oeste al este, 30 kilómetros adentro, ésta es el área y vamos a seguir hasta que lo consigamos. Se lo dije ayer a (primer ministro británico Boris) Johnson y se lo digo hoy a (la canciller alemana Angela) Merkel”, señaló el mandatario en Estambul.

Al mismo tiempo, subrayó que “las amenazas de sanciones no van a parar” la ofensiva turca.
La canciller alemana, Angela Merkel, por su parte, habló ayer por teléfono con Erdogan y exigió un fin “inmediato” de la incursión.

“Independientemente de los justificados intereses de seguridad de Turquía”, la ofensiva amenaza con “conducir a la huida de una gran parte de la población local, a la desestabilización de la región y a un nuevo fortalecimiento del Estado Islámico”, dijo una de sus portavoces en Berlín.

Fugitivos de EI

Estas advertencias coincidían con las afirmaciones de las autoridades kurdas en el norte de Siria de que 785 extranjeros vinculados al EI huyeron tras un ataque al campo de detención de Ain Issa, controlado por las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), las milicias lideradas por kurdos, en el noreste del país.

Erdogan, sin embargo, rechazó cualquier crítica de la ofensiva y llegó a acusar a Merkel y Alemania (que ha congelado sus ventas de armas a Turquía) a aliarse con el terrorismos kurdo.”¿Estamos juntos en la OTAN o estás con las organizaciones terroristas? Te sientas con nosotros y luego te alías con el terror”, aseveró el mandatario.

Según datos del Ministerio de Defensa, cinco militares turcos han muerto en la ofensiva hasta ahora, mientras que el propio Erdogan anunció que las YPG han perdido 440 combatientes, a los que se añaden otros 26 capturados y 24 que se rindieron.

La ONU, mientas tanto, eleva el número de civiles desplazados por la incursión a unas 130.000 personas.