Turkistán Bhittani, el ‘talibán bueno’, ¿oportunista o justiciero?

El líder tribal nació en la provincia de Waziristán del Sur, perteneció al cuerpo nacional de guardafronteras y pasó a territorio afgano con los islamistas, a quienes ahora se enfrenta.

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Ex militar y yihadista, Turkistán Bhittani es un ejemplo notorio de talibán bueno para el Ejército paquistaní, que explota enemistades tribales y personales en su lucha contra la insurgencia en Waziristán del Sur, feudo del líder principal de los talibanes del país en la frontera afgana.

«La yihad en Iraq, Afganistán, Cachemira y Palestina está bien pero la yihad en Pakistán está mal. Aquí no hay tropas extranjeras», es el credo de este líder tribal y la razón expresa de su enfrentamiento con la tribu y el grupo que encabezaba Baitulá Mehsud hasta su muerte en un ataque estadounidense en el pasado agosto.

«Ellos son terroristas, están en contra del Islam y de la Humanidad. Por eso hay que combatirlos», declaró en una entrevista durante una visita relámpago a la capital paquistaní, en la que supuestamente mantuvo una serie de contactos secretos.

Nacido en 1968 en la zona tribal de Jandola (Waziristán del Sur), Bhittani se alistó en los guardafronteras paquistaníes, un cuerpo paramilitar encargado de la vigilancia de la frontera con Afganistán, tradicionalmente compuesto por hombres de las tribus pastunes locales.

A finales de los 90, abandonó el cuerpo y se sumó a la lucha de los talibanes afganos, primero durante la guerra civil y, tras la invasión de Afganistán en 2001, contra las fuerzas extranjeras en ese país.

Fue en esos años cuando conoció y llegó a hacer amistad con Baitulá Mehsud, hasta su ruptura en 2007, cuando este comandante talibán expandió su lucha a Pakistán y formó el movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP).

Desde junio, y tras concluir su gran ofensiva contra los rebeldes en el valle norteño de Swat, el Ejército paquistaní asegura encontrarse en fase «previa» para lanzar una operación semejante en Waziristán del Sur.

En esta región fueron frecuentes en los últimos meses los bombardeos de las Fuerzas Aéreas de Pakistán y los ataques con misiles de aviones no tripulados de EEUU contra objetivos insurgentes, como los dos que se registraron recientemente en la vecina Waziristán del Norte.

En agosto, cuando uno de esos ataques mató a Baitulá Mehsud, la milicia de Bhittani se enzarzó en duros combates con el grupo rival, que, tras semanas de lucha sucesoria, está liderado ahora por su colaborador Hakimulá Mehsud. El debilitamiento del TTP llevó al Ejército a posponer su anunciada operación, mientras se apoya en hombres como Bhittani para controlar a los talibanes malos de Waziristán y otras demarcaciones tribales.

«Nuestros hombres están presentes en muchos lugares. Hemos bloqueado los caminos y carreteras entre los territorios de las tribus. Tenemos espías dentro del TTP», aseguró Bhittani, quien dijo contar con hasta 9.000 hombres armados en zonas de Waziristán del Sur y en los distritos adyacentes de Tank y Lakki Marwat, donde patrullan pueblos y bazares.

Analistas y fuentes de Inteligencia reducen su milicia a entre 1.500 y 3.000 combatientes, pero coinciden en señalar que está siendo empleada por las fuerzas de seguridad para barrer un territorio de muy difícil acceso y ganarse a la población antes de la anunciada ofensiva.

El portavoz del Ejército paquistaní, Athar Abbas, evitó comentar el supuesto apoyo brindado a sus fuerzas por Bhittani y se limitó a decir que hacerlo sería «especular», al tiempo que reiteró que la cúpula talibán se halla en un momento de «gran debilidad».

Ambiguo durante gran parte de la entrevista y obsesionado por presentar una imagen de justiciero, Bhittani, no obstante, hizo alarde de contar con el apoyo del Gobierno desde hace casi dos años. Ensalzó al Ejército como «defensor del país» y reiteró su compromiso de no atacar a una institución de la que él mismo formó parte.

«Allí donde haya injusticia y sufrimiento para los musulmanes, éstos tienen que unirse para hacer la yihad», afirmó el líder tribal. «Las tropas extranjeras no deberían estar en Afganistán, no están haciendo nada bueno, están lanzando bombas a los civiles», denunció el barbado Bhittani, inseparable de su rosario.