Solo tres años más en Afganistán

El presidente estadounidense anuncia el envío inmediato de más de 30.000 soldados adicionales a la nación asiática, que tendrían como objetivo acelerar la retirada definitiva del territorio.

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El presidente de Estados Unidos tiene previsto enviar más soldados a Afganistán con el objetivo de ganar la guerra, pero para que el plan funcione, necesita recuperar la relación con el máximo dirigente afgano, Hamid Karzai.

Barack Obama tenía previsto anunciar anoche en un discurso en la prestigiosa academia militar de West Point que va a desplegar a más de 30.000 militares adicionales al país asiático, desplegados a lo largo de seis meses, un plazo sorprendentemente rápido. Los efectivos se unirán a los 110.000 soldados estadounidenses y de otros Estados de la OTAN que están combatiendo contra una creciente insurgencia talibán.

La meta es adiestrar a las fuerzas locales lo más rápidamente posible para que puedan hacerse cargo de la seguridad de su país, de modo que las tropas norteamericanas puedan ir saliendo gradualmente. El objetivo de Obama es concluir el conflicto en tres años y retirar a su personal en ese tiempo.

Los soldados llegarían en un momento en que las relaciones de Washington con el presidente de Afganistán se han deteriorado, algo que, según expertos, solo ayuda a los rebeldes.

Los países occidentales han criticado la corrupción extendida y la ineficacia del Gobierno de Karzai, así como sus alianzas con antiguos señores de la guerra para mantener el poder.

La comunidad internacional destinó unos 250 millones de dólares para ayudar a celebrar las elecciones en agosto, pero luego tuvo que ver cómo se llevó a cabo un fraude masivo a favor del presidente. Una investigación de la ONU determinó que casi un tercio de los votos que recibió eran ilegales.

Por su parte, Karzai acusa a Occidente de hacer poco para evitar las muertes de civiles en sus ataques, de gestionar equivocadamente miles de millones en ayuda y de obligarlo a marginar a los señores de la guerra sin tener en cuenta la realidad política.

Ambas partes han intentado salvar sus diferencias en las últimas semanas. En la inauguración del nuevo mandato, el líder pastún prometió acabar con la corrupción, lo que le valió las alabanzas de invitados como la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.

Con todo, si ambas partes quieren trabajar juntas contra los talibanes, van a tener que colaborar más. «Hablar de plazos sobre mejoras milagrosas de la situación, y presiones y dictados a Karzai tendrán un impacto contraproducente», asegura Nasrullah Stanekzai, profesor de Derecho en la Universidad de Kabul.

«No tengo muchas esperanzas en el futuro si tenemos la misma diplomacia que ha llevado a cabo Estados Unidos», agregó.

EL JUEGO DE LA CULPA

Políticos afganos sostienen que, a menos que Washington y Kabul dejen de culparse mutuamente, el aumento de tropas de Obama no será eficaz para derrotar a los integristas. La legisladora Shukriya Barakzai explica que el fracaso en el intento para frenar el intercambio de acusaciones no solo envalentonaría a los insurgentes sino también a rivales regionales de EEUU, como Irán, China y Rusia.

Sardar Mohammad Oghli, un opositor a Karzai en el Parlamento, comenta que Occidente necesita fortalecer al recién nombrado Ejecutivo y no criticarlo de un modo que le quite autoridad.

«Un Gabinete más débil enajenará aún más a la gente y un día la gente verá a las tropas extranjeras como ocupantes», declara. «Hasta ahora, el aumento de militares no ha ayudado a mejorar la situación por la brecha que existe entre el pueblo, el Gobierno y los efectivos foráneos», agrega.

Además, indicó que tanto Washington como Londres, que también ha prometido enviar 500 soldados más a la zona, están aprovechando a nivel interno sus críticas a Karzai. Para estos Gobiernos, la siguiente prueba para el dirigente será la elección de sus ministros, lo que podría tener lugar esta misma semana, así como la designación de otros cargos importantes: los de gobernadores de las 34 provincias del país.