Romney pone contra las cuerdas a Obama en el primer debate electoral

El líder conservador se impone en el cara a cara ante un presidente titubeante que tuvo que ponerse a la defensiva. Un 67 por ciento de los ciudadanos le dan la victoria en el duelo

El primer cara a cara entre Barack Obama y Mitt Romney, celebrado la noche del pasado miércoles (madrugada del jueves en España), sorprendió a propios y extraños. Y es que, lejos de lo esperado, el presidente de Estados Unidos se mostró titubeante ante las acusaciones de su rival sobre sus políticas para crear empleo, la función del Gobierno e, incluso, su programa estrella: la reforma sanitaria.

El candidato conservador se mostró seguro sobre el escenario, obligando al demócrata, durante la hora y media que duró el duelo, a ponerse a la defensiva.

«El camino por el que vamos no ha tenido éxito», empezó a atacar Romney nada más recibir el turno de palabra, minutos después de que Obama defendiera su gestión los últimos cuatro años como unas políticas que evitaron que el país cayera en una nueva Gran Depresión.

«El presidente tiene una visión muy similar a la que tenía cuatro años atrás, que un Gobierno más grande, gastar más, elevar los impuestos, regular más, va a funcionar. Ésta no es la respuesta correcta para Estados Unidos», sentenció el conservador, que ganó confianza conforme avanzaba el duelo.

Entretanto, un Obama cada vez más nervioso acusó a su adversario de basar su plan en recortar impuestos favoreciendo a los más ricos, frente a lo que defendió su visión de invertir en educación, energías renovables, reformas fiscales y reducir el déficit «de forma equilibrada para hacer inversiones cruciales» que favorecerán, sobre todo, a la clase media.

«Todos sabemos que todavía tenemos mucho trabajo por delante. La cuestión no es dónde hemos estado, sino hacia dónde vamos», subrayó.

En un diálogo lleno de cifras, mantenido con tono muy civilizado, pero no por ello menos duro, Romney contraatacó acusando al demócrata de no haber logrado que la economía crezca lo suficientemente rápido. Por ello, apostó por una estrategia «diferente», como la que él propone, que permitirá crear 12 millones de empleos nuevos.

Las dificultades económicas dejaron paso a la reforma sanitaria de Obama, un tema en el que el líder conservador sostuvo que tiene «un gasto prohibitivo». «Es caro y las cosas caras hacen daño a las familias», mantuvo, reiterando una vez más su intención de revocar la ley en caso de llegar a la Casa Blanca.

El demócrata, nuevamente a la defensiva, replicó que su apuesta, conocida como Obamacare, ha impedido que las aseguradoras decidan por los ciudadanos y ha evitado que las familias enfermas «se arruinen», al tiempo que subrayó que su propuesta es «esencialmente un modelo idéntico» a la reforma que Romney aplicó en Massachussetts cuando fue gobernador en ese estado.

El debate de Denver estaba considerado clave para el conservador, que en las últimas semanas había perdido fuerzas. Tras el duelo, el republicano salió reforzado, ya que, según las encuestas, un 67 por ciento de los estadounidenses dio a Romney la victoria en el primer combate. Los dos próximos rounds serán los días 16 y 22 de octubre en Nueva York y Florida.