Relevo en el Pentágono

El director de la Inteligencia estadounidense, Leon Panetta, se hará cargo de Defensa, mientras David Petraeus le sustituirá en la CIA

El presidente Barack Obama anunciará, probablemente hoy, la designación del actual director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Leon Panetta, como nuevo jefe del Pentágono, según informaron ayer algunos medios de comunicación estadounidenses.

La prensa, que cita como fuente de su información a funcionarios del Gobierno que no identifica, señalaron asimismo que el actual jefe militar en Afganistán, general David Petraeus, será el nuevo director de la CIA.

La decisión de situar a Petraeus en el hueco que deja Panetta responde, principalmente, a la voluntad del mandatario de mantener cerca a un militar cuyas recomendaciones se consideran muy valiosas en la Casa Blanca.

La reestructuración del Gabinete de Defensa e Inteligencia del Ejecutivo es necesaria por la inminente marcha del actual jefe del Pentágono, Robert Gates, y del líder del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen. Gates ha demostrado durante este tiempo ser un hombre eficaz y prudente que se llegó a convertir en uno de los personajes más influyentes en Washington. Hizo un gran tándem con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y Obama descargó en ambos, la mayoría de las veces, el peso de las grandes decisiones.

Gates es uno de los principales artífices de la estrategia que llevó a aumentar el número de tropas en Afganistán y a fijar para julio la fecha de retirada. Más recientemente, su opinión fue determinante para que la intervención militar norteamericana en Libia fuera tan limitada y específica. Entre las últimas crisis, Obama solo se ha apartado ligeramente de los consejos de la pareja Gates-Clinton en el caso de Egipto, donde la Casa Blanca impuso una línea más crítica contra Hosni Mubarak de la que recomendaban sus principales asesores.

Además, también se adelanta que el presidente anunciará la sustitución del actual embajador de EEUU en Afganistán, Karl Eikenberry, por Ryan Crocker quien fue embajador en Irak entre 2007 y 2009. Asimismo, Obama designará al teniente general John Allen, quien comandó las tropas de Irak, para liderar las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán.

Gates, el último remanente del Gobierno de George W. Bush en el Gabinete de Obama, fue director de la CIA entre 1991 y 1993, y en diciembre de 2006 sustituyó en el Pentágono a Donald Rumsfeld.

Panetta, después de una larga carrera en el Congreso como representante por California, fue director de la Oficina de Presupuesto y jefe de Gabinete en el Ejecutivo de Bill Clinton. Por su parte, Petraeus ha culminado en Afganistán una larga carrera en el Ejército de Tierra que incluye sus dos cargos anteriores: jefe del Mando Conjunto Central y jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak.

Esta reestructuración ocurre mientras continúa la salida de tropas de Irak y se aproxima la fecha en que, según la promesa del presidente, se empezarán a recortar los efectivos en Afganistán.

Después de muchos años turbulentos, la CIA ha ganado serenidad y prestigio con el paso de Panetta. Será labor de Petraeus consolidar ese camino. La presencia de un militar en la dirección del servicio secreto no es insólita pero sí representa una circunstancia a tener en cuenta, particularmente en un momento en que muchas de las actividades de la CIA se producen en zonas en las que también combate el Ejército norteamericano.

Petraeus permite confiar, al mismo tiempo, en una fácil ratificación por parte del Senado, donde debe votarse tanto su nombramiento como el de Panetta. Cualquier cosa que exija pasar por el Congreso constituye un dolor de cabeza para Obama, pero en este caso, Petraeus y Panetta parecen todavía figuras por encima de la lucha política cotidiana.