Para tener un coche en buenas condiciones, se hace necesario un buen cuidado y mantenimiento de forma continuada. Sin embargo, tarde o temprano, se estará obligado a cambiar alguna de las muchas piezas que lo componen, ya sea porque se hayan deteriorado, roto, soltado o desgastado. Lo ideal, en este sentido, es contar con una tienda de confianza con un buen stock que garantice el suministro de cualquiera de estas partes y que, además, sea de buena calidad.

No es extraño que el profesional del taller por el que pasa las revisiones periódicas aconseje, tras revisar y analizar las necesidades del automóvil, la sustitución de algunas de estas piezas. Como norma general, de las que con más frecuencia se suelen pedir un reemplazo después del obligado cambio de aceite periódico son las bujías, filtros, luces, baterías, aire acondicionado, neumáticos, amortiguadores, frenos y algunas piezas del sistema de dirección.

Este artículo se va a detener y ofrecer información útil, como saber el funcionamiento y la forma de cambiar el motor del limpiaparabrisas, otra de esas piezas que requieren una renovación periódica.

Los limpiaparabrisas

Por usarse solo en determinadas temporadas puede pasar desapercibido y jugar malas pasadas cuando llegue el momento de rendir un esfuerzo mayor. Sustituir las piezas de los limpiaparabrisas es fundamental para la buena visibilidad del conductor y, por lo tanto, para la seguridad de los tripulantes. Es necesario comprobar tanto las escobillas que mantienen limpio el cristal como el motor que activa su movimiento.

Recambios más habituales en los vehículos particulares: los limpiaparabrisas

Imagen del motor del limpiaparabrisas de recambioscoches.es

Colocar una escobilla nueva en el limpiaparabrisas es bastante sencillo, ya que los fabricantes las diseñan a modo de pinzas para que cualquier usuario no profesional las instale sin dificultad. Sin embargo, los motores son algo completamente diferente, va a requerir algo de más especialización y conocimientos para llevar a cabo la sustitución de manera eficiente.

El funcionamiento de un sistema limpiaparabrisas

El mecanismo encargado de activar el limpiaparabrisas se compone de un interruptor, que es el que pone en funcionamiento el motor eléctrico que va a hacer trabajar a los engranajes de reducción, así como al sistema de varillas encargado de transformar el movimiento rotatorio que produce el motor en oscilante para que cumpla su función de limpieza.

Como norma general, el movimiento que llega a producir como resultado de la actuación del motor es de unas 50 a 70 oscilaciones por minuto. Esta velocidad debe permitir fácil y ágilmente el desplazamiento de agua y pequeños objetos sobre la superficie del parabrisas, tanto delantero como trasero.

El motor debe ser capaz de ajustarse a las velocidades predefinidas que el piloto necesite. Se deberá poder regular en dependencia de la necesidad de desplazar grandes cantidades de agua para las lluvias torrenciales, o mantener un desplazamiento suave para lluvias suaves. Pueden darse de 3 a 5 velocidades diferentes, en algunos casos se permite el ajuste manual a una nueva velocidad calculada por el propio usuario.

Lo más normal hoy día es que los vehículos utilitarios posean motores electromecánicos para activar los limpiaparabrisas, pues resultan más económicos y bastante eficientes. Sin embargo, para vehículos mayores, como los industriales (autobuses, camiones, trenes…), se suelen utilizar mandos neumáticos que funcionan con sistemas de aire comprimido que imprimen más fuerza.