Algunos de los participantes, ya en el interior del Senado. / JIM LO SCALZO

Crónica realizada a las 22:45h.

Jornada de caos la de hoy día 6 de enero en el Capitolio americano. Se desarrollaba la jornada conjunta de ambas instituciones, Cámara de Representantes y Senado, para cumplir con el recuento de votos electorales. El vicepresidente Mike Pence, presidente natural de la Cámara de Representantes, había acudido a la sesión, contradiciendo a aquellos que ponían en duda su presencia y cumpliendo fielmente el precepto constitucional. Mientras tanto, el presidente Trump arengaba a sus bases desde los jardines de la Casa Blanca recordando lo fraudulento de la elección de Joe Biden.

Al poco tiempo, una masa de manifestantes se acercaba al Capitolio e incluso entraba, forzando la salida de los congresistas y senadores. El vicepresidente Pence fue evacuado y resguardado en lugar seguro, lo mismo que la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, una de las batalladoras más ácidas contra Trump. Las escenas que se han vivido han sido de caos más absoluto. Uno de los asaltantes se fotografiaba en el despacho de Pelosi con los pies encima de la mesa. Donald Trump dio, entonces, orden de movilizar a la Guardia Nacional, que entró en el Capitolio. Mientras, los guardaespaldas de los congresistas sacaban sus armas en el interior del recinto. El presidente electo Joe Biden centraba el asunto: “Esto no es una protesta, es una insurrección”, a la vez que reclamaba a Trump un mensaje en la televisión al pueblo americano que parara las protestas. El todavía presidente insistía en lo fraudulento de la elección de Biden, pero pedía a sus partidarios que regresaran a sus casas para evitar desgraciadas personales. Debió pensarlo antes.

Según la CNN una mujer se hallaba en estado crítico tras recibir un disparo en el pecho. Ha sido una imagen penosa para el país con la democracia más longeva del planeta. Fueron ellos quienes en 1787 se dotaron de una Constitución que implantaba la democracia liberal, con amplios reconocimientos de derechos personales. Dos años antes de la Declaración de los Derechos del Hombre en Francia. Hoy, un acto formal, de los que dan riqueza a la democracia y refuerzan los cimientos de una nación, se ha convertido en una simple algarabía insurreccional propia de repúblicas bananeras.

Algunos de los miembros del partido de Trump culpaban a este de la más que cantada derrota en Georgia de dos senadores, con lo que todo indica que los demócratas controlarán también la Cámara Alta. Triste final de una presidencia y feo borrón a la historia de una nación sin cuya existencia no se entendería lo mejor y lo menos bueno de las democracias occidentales. Son las consecuencias de una política de polarización.