Obama se toma la revancha

El demócrata se muestra mucho más agresivo en el segundo debate electoral ante Romney, al que acusa repetidas veces de mentir, y recupera parte del terreno perdido en las encuestas

El segundo debate presidencial de Estados Unidos se convirtió la noche del pasado martes (madrugada del miércoles en España) en un duro intercambio entre Barack Obama y Mitt Romney, en el que el demócrata dio un giro radical a su estrategia y se mostró mucho más agresivo que durante el primer cara a cara con su rival, en un intento por recuperar el terreno perdido en las encuestas tras su floja actuación del pasado día 3.

El inquilino de la Casa Blanca, que se jugaba buena parte de los comicios en este duelo, no perdió ocasión de acusar a su adversario de hacer declaraciones falsas durante los 90 minutos de enfrentamiento en la Universidad de Hofstra, en Nueva York, en el que la audiencia fue la encargada de realizar la mayor parte de las preguntas, centradas sobre todo en la economía, pero también, por primera vez, en temas como la inmigración.

Así, el mandatario interrumpió repetidamente con un «no es verdad» a un cada vez más irritado Romney, en temas como el rescate de la industria del automóvil, política energética o impuestos.

El conservador, por su parte, recordó una y otra vez a la audiencia, que podría superar los 60 millones de espectadores, que las políticas del presidente han hecho poco para mejorar la renqueante economía los últimos cuatro años.

Cuando quedan tres semanas para las elecciones del 6 de noviembre, el demócrata mostró lo que se esperaba de él. Salió más activo y con un lenguaje corporal más confiado.

Una vez más, los 90 minutos de debate, en los que ambos candidatos estaban sentados en banquetas altas separadas por apenas unos metros y de las que se levantaban para contestar las preguntas de la audiencia, estuvieron fuertemente centrados en la economía.

«Romney no tiene un plan de cinco puntos», aseguró Obama en referencia al programa del republicano para crear hasta 12 millones de empleos si llega a ganar la Casa Blanca. «Tiene uno solo, y éste consiste en asegurarse de que la gente en lo más alto juega con reglas diferentes», acusó. Y atacó personalmente al conservador, recordándole a la audiencia que él «solo paga el 14 por ciento de impuestos cuando muchos de ustedes pagan mucho más»,.

«Creo que ustedes saben que estos cuatro últimos años no han sido tan buenos como los ha descrito el presidente y ustedes no se sienten tan confiados en que otros cuatro años más serán mucho mejores», replicó por su parte un Romney armado de estadísticas y números.

Libia, que fue el único gran tema de política exterior del debate, constituyó otro momento de tensión y acusaciones mutuas. El republicano calificó el ataque contra el consulado de Bengasi, que en septiembre causó la muerte del embajador y otros tres estadounidenses, como una muestra del fracaso de la política exterior del presidente, quien lamentó que su rival trate de hacer «politiqueo» con un tema tan serio.

Por primera vez, además, la inmigración fue debatida cara a cara entre Obama y un Romney que, tras algunos discursos más moderados, volvió a ratificar su postura dura en esta materia, afirmando que se opondrá a conceder una «amnistía» a los indocumentados y llegando a decir que, de llegar a la Presidencia, impedirá «imanes» para la entrada ilegal como, agregó, es conceder «licencias de conducir».

Los dos volverán a enfrentarse en menos de una semana, en el tercer y último debate que se celebrará el próximo lunes en Florida.