Obama ofrece un nuevo comienzo en las relaciones con La Habana

El presidente estadounidense da un impulso a la diplomacia de Washington al reiterar su voluntad de colaboración continental en una reunión con los gobernantes sudamericanos

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Una nueva era en las relaciones entre EEUU y Cuba se atisba en el horizonte. Barack Obama ofreció ayer otro «comienzo» en el vínculo de su país con La Habana, en respuesta a la oferta de diálogo de La Habana y en lo que representa el mayor avance para el deshielo de los lazos en 50 años.

En un giro de 360 grados de la política diplomática norteamericana, el presidente estadounidense reiteró su voluntad de una nueva colaboración con América Latina en una reunión en la que los gobernantes sudamericanos se lamentaron de políticas pasadas y que transcurrió «sin tensiones».

El encuentro, que se prolongó durante una hora y cuarto antes de las sesiones plenarias de la V Cumbre de las Américas en Trinidad, permitió un «intercambio franco de opiniones» en un clima «educado» y «sin tensiones», según dijo un alto funcionario de Washington.

«Tengo mucho que aprender y muchas ganas de escuchar», afirmó el líder demócrata.

Una de las grandes incógnitas de la reunión era cómo iba a desarrollarse el tono con Chávez, en el pasado el gran antagonista en la región de la política exterior de EEUU y que llegó a calificar al presidente anterior, George W. Bush, como «el diablo».

El tono fue aparentemente cordial. Los presidentes de EEUU y Venezuela intercambiaron palmadas en la espalda y un apretón de manos cuando, después de una intervención del estadounidense, Chávez se levantó del extremo de la mesa donde se encontraba sentado y le regaló un libro, Las Venas Abiertas de América Latina, del uruguayo Eduardo Galeano.

Según explicó posteriormente el líder bolivariano, la obra, una crítica contra la injerencia europea y de Washington en la región, tenía inscrita la dedicatoria: Para Obama, con afecto. El presidente venezolano declaró que su colega es «un hombre inteligente» y quiere convertirse en su «amigo».

Pese a ello, indicó que no firmará la declaración final de la Cumbre al estar en desacuerdo con la ausencia de representantes de La Habana.

visión de futuro. Por su parte, el presidente estadounidense sostuvo que la cumbre no debe centrarse en debatir la historia pasada, sino en «avanzar hacia el futuro». La reunión, en la que se abordaron también cuestiones económicas, energéticas y de inmigración, tuvo entre sus asuntos principales la situación de Cuba, el país ausente de la reunión como régimen no democrático.

Varios líderes latinoamericanos exhortaron al inquilino de la Casa Blanca a normalizar las relaciones con la isla, después de que Obama ordenara el lunes el levantamiento de las restricciones a los viajes y envíos de remesas de familiares a la isla.

Según explicaron las fuentes, Obama reiteró la posición que ya había expuesto en su discurso inaugural: que EEUU busca un «nuevo comienzo» en su relación con Cuba pero ese cambio no ocurrirá de la noche a la mañana.