Los partidos llegan a un acuerdo para lanzar un proceso constituyente

El histórico pacto, resumido en doce puntos que formulan la vía para elaborar una Carta Magna, se alcanzó en respuesta a las protestas contra la desigualdad social en el país

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Protesta en la céntrica Plaza de Italia en Santiago de Chile.
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Los partidos políticos del Gobierno y la oposición de Chile, a excepción del Partido Comunista (PC), llegaron ayer de madrugada a un acuerdo histórico para lanzar un proceso constituyente inédito para el país, en respuesta a un mes de protestas contra la desigualdad social en la nación suramericana.

El acuerdo “por la paz social y la nueva Constitución”, como lo bautizaron, son dos páginas con doce puntos en los que formulan una vía que hasta ahora no se había probado en Chile para elaborar una Carta Magna.

El proceso arrancará el próximo mes de abril con un plebiscito en el que los chilenos responderán a dos preguntas: “¿Quiere usted una nueva Constitución?” y, en el caso de voto afirmativo, “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución?”.

Para esta segunda pregunta se proponen otras dos posibilidades que suponen un punto intermedio entre el Congreso Constituyente que quería el oficialismo y la Asamblea Constituyente que reclamaba la oposición.

Las opciones son una Convención Constitucional, que estará formada al cien por cien por ciudadanos elegidos para este fin, o una Convención Mixta Constitucional, conformado a un 50% por ciudadanos y parlamentarios.

“La elección de los miembros de ambas instancias se realizará en octubre de 2020 conjuntamente con elecciones regionales y municipales bajo sufragio universal con el mismo sistema electoral que rige para los diputados”, precisa el acuerdo.

Además, “las personas que actualmente ocupan cargos públicos y de elección popular cesarán en su cargo” al ser designados para esta tarea y, una vez concluida, estarán inhabilitados durante un año para ser candidatos a cargo de elección popular”.

El órgano constituyente “tendrá por único objeto redactar la Constitución”, por lo que “se disolverá una vez cumplida la tarea”. Tendrá que adoptar sus normas y cualquier decisión con un quórum de dos terceras partes.

El plazo para alumbrar el nuevo texto constitucional es de nueve meses, prorrogables por tres meses. El borrador de la Carta Magna tendrá que someterse a referéndum en un máximo de 60 días. En este caso, el voto será obligatorio.

“La nueva Constitución regirá en el momento de su promulgación y publicación, derogándose la Constitución actual”, que rige desde 1980, en plena dictadura militar, por lo que se la conoce como Ley Pinochet.

Partido Comunista

El acuerdo llegó apenas una semana después de que el Gobierno se abriera a la posibilidad de reformar la Carta Magna, algo que reclamaban tanto la oposición como los manifestantes.

El punto de partida de las negociaciones fue la propuesta formal que hicieron los partidos opositores el miércoles por la noche a la coalición gobernante, Chile Vamos. El oficialismo respondió el jueves a primera hora propiciando un intenso diálogo que tuvo como escenario el antiguo Congreso, en Santiago.

La única nota disonante es el Partido Comunista, que se cayó de las conversaciones el jueves por la mañana por mantenerse firme en su convicción de que la Asamblea Constituyente es el mecanismo más democrático para garantizar una amplia participación ciudadana que otorgue plena legitimidad al proceso”.