Un manifestante con paraguas durante las protestas del miércoles.
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Organizaciones cívicas hongkonesas afirmaron ayer que seguirán sus protestas hasta que la jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, retire definitivamente su polémica propuesta de ley de extradición, que generó una oposición masiva en las calles.

La coalición Civil Human Rights Front llamó ayer a los hongkoneses a acudir hoy masivamente a una nueva protesta para exigir la dimisión de Lam, a quien también pide que condene el excesivo uso de la fuerza por parte de la policía durante las manifestaciones del miércoles.

Lam dijo este sábado en una rueda de prensa que la segunda lectura de la legislación, que podría permitir a China acceder a “fugitivos” en territorio hongkonés, queda “suspendida” hasta nuevo aviso, pero no estableció ningún plazo concreto para reanudarla.

“La suspensión no es aceptable porque el Gobierno podría retomar el proyecto de ley en cinco días, en cualquier momento”, indicó Jimmy Sham, coordinador de la organización una rueda de prensa al aire libre en el parque Tamar, cerca de la sede del parlamento.

Sham, que agradeció a la comunidad internacional por hablar en defensa del pueblo de Hong Kong, indicó que la huelga general prevista para mañana queda desconvocada dado que no hay reunión del legislativo.

Otras de sus peticiones es que Lam deje de considerar como “revuelta” las manifestaciones del miércoles en la sede parlamentaria, que la policía desalojó por la fuerza causando 81 heridos (dos de ellos, de gravedad) y 11 detenidos, según las fuerzas de seguridad locales.

Por su parte, la líder opositora Claudia Mo pidió a Lam que retire “completamente” la ley y su dimisión porque “ha perdido toda su credibilidad”, recoge la prensa local.

disculpas

Mientras, el abogado James To, del Partido Democrático, incidió en que Lam todavía no se ha disculpado por la violencia y que la gente de Hong Kong “no se quedará quieta”.

Lam reconoció ayer que creó un gran conflicto, que la gente está “decepcionada y triste”, y añadió que su Gobierno escuchará abiertamente las opiniones sobre el proyecto legislativo.

Sin embargo, defendió la actuación de la policía porque “decenas de personas provocaron enfrentamientos que causaron lesiones a policías, periodistas y residentes”.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang, mostró ayer su “apoyo, respeto y comprensión” a Lam y al Gobierno hongkonés en aras de la “estabilidad y la prosperidad” de la excolonia británica.

“Desde su retorno a China, los derechos y libertades de los residentes de Hong Kong se han respetado de acuerdo con la ley. Los hechos están ahí para quien quiera verlos. Mantener la estabilidad en Hong Kong sirve a los intereses de China y de todos los países del mundo”, dijo, y apuntó que los asuntos de Hong Kong son “de índole interno” y que “ningún país debe interferir en ellos”.

El proyecto de ley se ha topado con la oposición de un amplio espectro social, de estudiantes a empresarios, que expresaron su preocupación por el riesgo de que residentes en Hong Kong acusados de delitos sean trasladados a la parte continental de China.