Letta claudica ante Berlusconi y suprime el impuesto a la vivienda

El nuevo ‘premier’, que recibió ayer el visto bueno del Parlamento, se da un plazo de 18 meses para llevar a cabo sus ajustes y, en caso de no lograrlo, dimitirá.

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Un día después de jurar su cargo en una jornada marcada por el tiroteo de un hombre ante la sede del Gobierno, el nuevo primer ministro italiano, Enrico Letta, se presentó ayer ante el Parlamento, no solo para conseguir la confianza de la Cámara, sino también para anunciar las que serán las primeras medidas de su Gabinete.

Uno de sus primeros ajustes será la supresión del impuesto a la primera vivienda introducido por el Ejecutivo anterior de Mario Monti y, curiosamente, una de las principales promesas electorales de Silvio Berlusconi, quien no forma parte del equipo de Letta, si bien durante las negociaciones para firmar la gran coalición de poder impuso algunas de sus exigencias para devolver la estabilidad política al país.

Durante su discurso de investidura en la Cámara de Diputados, el dirigente progresista destacó que «hay que superar el actual sistema sobre el impuesto a la primera vivienda empezando con la suspensión del pago de junio. El objetivo, precisó, es que el Gobierno y el Parlamento puedan llevar a cabo «una reforma general del sistema impositivo».

En este sentido, adelantó que se bajarán los gravámenes al trabajo porque, según indicó, «no es suficiente con los incentivos monetarios». Además, se mostró particularmente preocupado por los jóvenes y por la falta de expectativas y prometió que la actividad laboral será su prioridad porque «sin empleo no podemos salir de la pesadilla del empobrecimiento».

Por otra parte, garantizó que el suyo será un Ejecutivo europeísta, prueba de lo cual es que tiene previsto viajar entre mañana y pasado a Bruselas, Berlín y París. «Si Europa pierde, seremos todos los que perdamos, tanto en el norte como en el sur», aseguró.

Asimismo, dejó claro que su Gabinete será «serio y creíble» en lo que al saneamiento de las cuentas públicas se refiere, porque hay que acabar con «la descarga de la deuda en las generaciones futuras», al tiempo que reclamó la necesidad de una «moralización de la vida pública». En este sentido, prometió luchar contra la corrupción y defendió la necesidad de una «Justicia para todos los ciudadanos».

También aseguró que llevará a cabo una «firme lucha contra la evasión», ya que, según explicó, «no se pueden pedir siempre sacrificios a los mismos».

Por último, precisó que se da un plazo de 18 meses para poner en marcha los ajustes planteados y, de no salir adelante, renunciará a su cargo.

Por otro lado, el autor del tiroteo del pasado domingo ante la sede del Gobierno no será sometido a un examen psiquiátrico, ya que los fiscales consideran que estaba en pleno ejercicio de sus facultades cuando llevó a cabo sus actos. Entretanto, el carabinero herido Giuseppe Giangrande, continúa en estado grave, si bien, según el último parte médico, su situación es estable y las perspectivas son buenas.