Las tropas de EEUU dejan Iraq sin terminar la guerra que inició Bush

La última brigada de combate norteamericana abandona un territorio azotado por la violencia terrorista

Las últimas tropas de combate de Estados Unidos abandonaron ayer Iraq rumbo a Kuwait en un momento que el Departamento de Estado calificó de «histórico» y que marca el punto final de la bautizada como Operación Libertad Iraquí, que comenzó en 2003.

«Es un momento histórico», proclamó en declaraciones a la televisión el portavoz del Departamento de Estado, P. J. Crowley, quien insistió, de todos modos, en que no supone el final de la misión estadounidense en el país.

«Estamos acabando la guerra pero no estamos acabando nuestro trabajo en Iraq», dijo Crowley, quien señaló que Estados Unidos tiene un «compromiso a largo plazo» con la nación árabe, donde permanecerán 50.000 soldados que participarán, entre otras cosas, en la formación de las fuerzas iraquíes.

El último convoy del batallón de combate de la Cuarta Brigada de la Segunda División de Infantería entró en Kuwait a las 10,30 de la mañana, dejando a sus espaldas un territorio que dista mucha de estar pacificado, como demuestran los últimos atentados de la insurgencia, que el pasado martes asesinó con una bomba a 57 personas que hacían cola en Bagdad para alistarse en el Ejército, el mismo que a partir de ahora tendrá que lidiar en solitario con los terroristas de Al Qaeda, los milicianos sunitas y los escuadrones de la muerte que organizan las distintas facciones que operan en suelo iraquí.

Pese a la retirada de la brigada, ni la Casa Blanca ni el Pentágono han dado por el momento por finalizada la misión de combate en el país, cuya conclusión está fijada para el próximo 31 de agosto.

La salida de las últimas tropas de combate deja el número de soldados estadounidenses en el país mesopotámico en 56.000, que permanecerán gran parte de su tiempo en sus bases fortificadas y entrenando a los militares y policías iraquíes, en lugar de realizar patrullas y misiones de ataque.

La Operación Libertad Iraquí comenzó el 20 de marzo de 2003 durante la Presidencia de George W. Bush, quien sostuvo que el régimen del fallecido dictador Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva que suponían una amenaza para Occidente, por lo que era necesario derrocarlo.

Pero los servicios de inteligencia de EEUU estaban equivocados y los arsenales no existían o habían sido destruidos tiempo atrás, lo que privó a Bush de su principal argumento y puso a buena parte de la opinión pública mundial en contra de la invasión.

La guerra y la posterior ocupación se ha cobrado la vida de unos 4.400 miembros del Ejército estadounidense y la de decenas de miles de iraquíes. La ONG Iraq Body Count, con sede en Alemania, calcula que entre 97.000 y 106.000 habitantes del país han fallecido de manera violenta desde el año 2003.

Ayer, durante una parada en Ohio antes de que se conociese la noticia de la salida de tropas hacia Kuwait, Obama aseguró que está cumpliendo su promesa electoral de terminar las misiones de combate en Iraq y completar la retirada de miles de militares estadounidenses. «Para fines de este mes, habremos sacado a 100.000 soldados de Iraq y nuestra misión de combate terminará», precisó el mandatario durante un acto en respaldo a la reelección del gobernador Ted Strickland.

En los últimos 18 meses, 90.000 efectivos norteamericanos se han replegado y, según Obama, tras un acuerdo con el Gobierno iraquí, todas las tropas «estarán fuera de Iraq para finales del próximo año».

El Departamento de Estado se prepara para asumir muchas de las responsabilidades castrenses e incrementará su número de contratistas -es decir, de mercenarios- de 2.700 a cerca de 7.000. Además, ha solicitado al Ejército que les deje 50 blindados y varios helicópteros.

En septiembre arrancará Operación Nuevo Amanecer, en la que los soldados estadounidenses que permanecen en el país cumplirán misiones de asesoramiento y ayuda a las fuerzas nacionales.