Las suicidas del metro de Moscú eran dos jóvenes de 17 y 20 años

Los análisis de ADN confirman que las terroristas del lunes eran viudas de dos guerrilleros chechenos asesinados por la Policía rusa. La ciudad se prepara para posibles atentados

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Un día después de que se conociera la identidad de las dos terroristas suicidas que el lunes perpetraron un atentado en el metro de Moscú, causando la muerte de 40 personas, la capital rusa extremó sus medidas de seguridad con ocasión de la Pascua Ortodoxa.

Ante el temor de posibles ataques terroristas como los que golpearon esta semana a la ciudad, miles de policías se desplegaron por las calles moscovitas. Así, el Comité Nacional Antiterrorista (CNA) ordenó el «reforzamiento de la seguridad» en plazas públicas, cines, iglesias, pabellones deportivos, mercados al aire libre y, por supuesto, el transporte público.

El pasado viernes, el mismo organismo confirmó que una de las viudas negras que se inmoló en una de las estaciones subterráneas era una joven de 17 años, mientras que se especula que la segunda contaba con 20.

«La terrorista suicida que explosionó la bomba en la estación de metro Park Kultury es Dzhanet Abdurajmánova», informó el CNA. La chica, que residía en el distrito de Jasaviurt, en la república norcaucásica rusa de Daguestán, vecina de Chechenia, fue identificada a través de su ADN y un reconocimiento físico.

La asesina era viuda de Umalat Magomédov, líder de los guerrilleros islámicos de Daguestán que fue abatido por la Policía el 31 de diciembre pasado.

Por su parte, la terrorista que dinamitó la estación de Lubyanka sería Marja Ustarjánova, una chechena de 20 años y viuda de Saíd-Emin Jizríev, eliminado en octubre pasado cuando preparaba un atentado contra la vida del presidente checheno, Ramzán Kadírov.

Ambas mujeres se subordinaban directamente al líder de la guerrilla chechena y caucásica, Dokú Umárov, quien reivindicó los ataques terroristas en Moscú y prometió extender la guerra por todo el país.

Además, las Fuerzas de Seguridad rusas localizaron este fin de semana en el centro de Moscú el apartamento donde los cómplices de las suicidas prepararon los artefactos explosivos. «Esos hombres explosionaron la bomba (que portaban las terroristas) por control remoto», previsiblemente a través de sus teléfonos móviles, señaló una fuente de seguridad.

Al parecer, una de las radicales llevaba encima una carta de amor escrita en árabe que terminaba con la frase: Nos volveremos a encontrar en los cielos.

Como ocurriera en Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, abogó por métodos «más firmes y crueles» contra los terroristas y sus cómplices.

Por otro lado, el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el primer ministro ruso, Vladímir Putin, sellaron ayer una «alianza estratégica» con la firma de una treintena de acuerdos, especialmente en campos de energía y defensa.

«Quiero poner de relieve que hemos creado (ambas naciones) una nueva ecuación en mecanismos de cooperación bilaterales que en esta década se han desarrollado como nunca antes», afirmó Chávez, que agregó que Putin «ha ayudado a configurar un mundo pluripolar y ha contribuido al fin de la hegemonía unipolar».

Además, añadió que los dos países coinciden en trabajar por «el fin de los imperios, para que se levante el mundo nuevo del progreso, de la felicidad social, el mundo de la paz».

«Rusia y Venezuela nos encontramos en ese camino y cada día estaremos más unidos», manifestó el gobernante latinoamericano.

Putin destacó que el objetivo es «hacer el mundo mas democrático, equilibrado y multipolar» y subrayó los diversos acuerdos rubricados, entre ellos los proyectos de explotación en la rica faja petrolera venezolana del Orinoco.

El mandatario ruso consideró que el reforzamiento de la cooperación concretado en su visita abre el camino de la «plena cooperación» como «antídoto contra las crisis económicas globales», apostando por la diversificación de los sectores de colaboración.

Los diversos documentos firmados para consolidar, según ambos dirigentes, la relación estratégica abarcan sectores de energía, defensa, infraestructuras, transporte, tecnologías y cultura.

Chávez indicó también que hay disposición para «elaborar el primer proyecto para una central de energía nuclear con fines pacíficos», así como para colaborar en el uso del espacio «ultraterrestre» venezolano, algo en lo que «Rusia tiene muchísima experiencia».