La violencia vuelve a Odesa

Prorrusos y agentes protagonizan nuevos disturbios tras una protesta para exigir la liberación de activistas detenidos. Kiev culpa a Moscú y a las Fuerzas del Orden de la tragedia del viernes.

Apenas un día de calma ha vivido Odesa tras la tragedia que dejó casi medio centenar de muertos por los disturbios entre leales al régimen de Kiev y separatistas. Solo una jornada de luto sin incidentes, la del pasado sábado, ya que ayer volvió la violencia a la ciudad portuaria, donde manifestantes prorrusos y agentes de la Policía protagonizaron fuertes enfrentamientos.

Aprovechando la visita del primer ministro, Arseni Yatseniuk, a la localidad, unos 2.000 opositores protagonizaron una marcha que derivó en el ataque a la sede local de las Fuerzas del Orden. Armados con bastones, la multitud rompió una puerta y exigió la puesta en libertad de sus compañeros detenidos. Los agentes, que hicieron frente a los asaltantes, cedieron finalmente a la presión y soltaron a unos 67 presos, si bien ambos bandos volvieron a medirse, sin que, al cierre de esta edición, se conociera un balance de los hechos.

Mientras, el premier rompió su silencio sobre la masacre de Odesa y responsabilizó a Rusia de lo sucedido, ya que, señaló, se trató de un «ataque organizado al pueblo». «La intención de Moscú era repetir en Odesa lo que ocurre en el resto del país», indicó, para prometer que «encontraremos a todos los instigadores y organizadores».

Pero también culpó, en parte, a las Fuerzas de Seguridad. «Si la Policía trabajase bien, la situación se habría calmado a tiempo», aseguró, para después anunciar la destitución de toda la cúpula de los Cuerpos del Orden.

Por otro lado, el Ejército continuó con la denominada «operación antiterrorista» en el este y el sur del país contra los separatistas, avanzando con helicópteros y vehículos blindados.

En la ciudad de Lugansk, al menos un prorruso murió y otros dos resultaron heridos en un intercambio de disparos.

En Mariupol, en el sureste, las fuerzas gubernamentales iniciaron el asalto de un edificio público ocupado. «Nos han dado cinco minutos para salir antes de que abran fuego», explicó un portavoz de los activistas para justificar su retirada.

Además, en Konstantinovka resultaron heridos varios soldados durante la lucha para recuperar una importante torre de televisión. «Los terroristas utilizan armas pesadas, pero mantendremos la posición», indicaron desde el Ministerio del Interior, que también informó de disparos aislados en Kramatorsk y Slaviansk.

En vistas del agravamiento del conflicto, el Gobierno alemán defendió la celebración de una nueva conferencia internacional en Ginebra para abordar la crisis, teniendo en cuenta que el acuerdo firmado en la ciudad suiza el pasado 17 de abril está incumpliéndose por todas las partes.