La UE planta a Ahmadineyad por denunciar el «racismo» de Israel

Los embajadores de los Veintisiete abandonan la sala mientras el presidente iraní lanzaba graves acusaciones al régimen hebreo, aunque sin reclamar la destrucción del Estado judío

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Virginia Hebrero (efe) / Ginebra

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, protagonizó ayer la primera jornada de la Conferencia sobre Racismo de la ONU, marcada por el boicot de Estados Unidos, Israel y otros siete países, con un discurso en el que denunció el «racismo» hebreo y la complicidad occidental.

En medio de las protestas de grupos judíos y de disidentes iraníes desplazados a Ginebra, Ahmadineyad condenó el actual orden político mundial -incluido el derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas-, las intervenciones en Iraq y Afganistán y los abusos de Tel Aviv hacia los palestinos.

Las críticas del mandatario al «régimen xenófobo» de Israel provocaron la inmediata salida de la sala de conferencias de los embajadores europeos, aunque el discurso de Ahmadineyad no incluyó ni llamamientos a la destrucción del Estado hebreo ni la negación del Holocausto, sino denuncias de políticas concretas.

Sin embargo, sí afirmó que «el sionismo mundial está en el origen del racismo», en una parte de su discurso, que en todo momento fue interrumpido por gritos y abucheos.

Los representantes de los Veintisiete se sumaban, con su abandono de la sala, a la posición de EEUU, Israel, Australia, Canadá, Italia, Holanda, Polonia, Nueva Zelanda, y Alemania, que decidieron no participar en la conferencia por considerar que va a convertirse en un foro antisionista.

«Nosotros hemos seguido la consigna de la Presidencia (checa) de la Unión, que era que en el momento que escuchásemos comentarios no aceptables para Europa abandonaríamos la sala», explicó el embajador español ante la ONU, Javier Garrigues. El diplomático aclaró, no obstante, que el gesto no quiere decir que la UE deje la Conferencia.

El gesto de los europeos fue recibido con aplausos y gritos por una nutrida delegación de participantes judíos que gritaban «vergüenza» y «stop al racismo».

También el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki moon -que por la mañana, al inaugurar la cita, fue muy crítico con los países que la boicotean por considerar que el texto de consenso preparado es muy equilibrado- emitió una declaración tras el discurso de Ahmadineyad para lamentar que hubiera equiparado el sionismo con el racismo.

«Deploro el uso que el presidente iraní ha hecho de esta plataforma para acusar, dividir e incluso incitar», afirmó Ban.

Y agregó que en la reunión que mantuvo con él ayer al margen de la Conferencia «le recordé que la Asamblea General de la ONU ha adoptado resoluciones para eliminar la equiparación de sionismo con racismo y reafirmar los hechos históricos del Holocausto».

Tanto Ban Ki moon como la alta comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, han lamentado la ausencia de EEUU y los otros ocho países, y han reconocido que para llegar al borrador de documento del evento los países islámicos cedieron en todas sus demandas frente a las exigencias de Occidente.

Pillay incluso agradeció la «generosa» posición de Palestina por aceptar la eliminación de un párrafo sobre la sangrienta ofensiva en Gaza. El documento incluye, sin embargo, una referencia al Holocausto judío a manos de los nazis y el llamamiento a que no se olvide.