La OTAN y Rusia lucen idilio

Obama recibe durante la clausura en Lisboa de la cumbre de países de la organización atlántica numerosos apoyos para la ratificación del tratado de desarme nuclear Nuevo START.

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Ya no existen muros de piedra ni telones de acero, solo buenas palabras y pactos. En un nuevo ambiente de hermanamiento, Moscú aceptó ayer la oferta de la OTAN para colaborar en su futuro sistema de defensa ante misiles balísticos con el que la Alianza Atlántica pretende proteger todo su territorio, según anunció el secretario general de la organización, Anders Forgh Rasmussen. No obstante, el sí ruso fue matizado después por su presidente, Dimitri Medvédev, quien alertó del peligro de que un sistema no transparente pueda romper el «equilibrio» armamentístico actual.

«Por primera vez en la historia Rusia y la OTAN van a cooperar para defenderse», declaró Rasmussen, que se mostró muy satisfecho y «feliz» por el acuerdo alcanzado durante la 61 Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza que se clausuró ayer en Lisboa.

Según explicó, se ha aprobado hacer un «análisis conjunto» de las amenazas a las que debe responder este sistema de defensa que cubrirá el territorio europeo, aunque todavía no se han pulido los detalles técnicos, en los que se entrará más en profundidad en la reunión que los ministros de Defensa de la OTAN y de Rusia celebrarán el próximo mes de junio.

Rasmussen, que calificó la cumbre de «gran éxito», reconoció que existen «apreciaciones divergentes» sobre «la verdadera amenaza» que suponen determinados países, sin mencionar a ninguno, pero insistió en la relevancia de lanzar desde hoy un «análisis común» de los desafíos.

Mucho más cauto se mostró el presidente euroasiático, quien reafirmó la voluntad de su nación de colaborar con la OTAN en materia de defensa antimisiles, pero alertó de que el desarrollo de esta capacidad «puede alterar el equilibrio existente» en los sistemas de defensa actuales e implicar una «carrera armamentísitica» que de ninguna manera es deseable.

Medvédev recalcó en su intervención que esta cuestión, de la que hablaron «mucho» en la reunión, es «muy delicada» y recordó las tensiones que generaron los intentos del ex presidente George W. Bush de instalar un escudo antimisiles en Europa, alabando el «coraje» de su sucesor, Barack Obama, para detenerlo.

Precisamente, Obama recibió, durante la cita, numerosos apoyos para la ratificación del tratado de desarme nuclear con Moscú Nuevo START, que la oposición republicana estadounidense retrasa. El líder demócrata se encuentra sumido en una dura batalla por conseguir la ratificación del acuerdo antes de enero, cuando comenzará una nueva legislatura en la que los conservadores verán aumentada su presencia parlamentaria.

El dirigente, que había aprovechado su alocución semanal de los sábados para apelar a la memoria de su predecesor Ronald Reagan, uno de los grandes iconos republicanos, lanzó ayer un nuevo llamamiento en favor del tratado en una rueda de prensa celebrada tras la conclusión de la cumbre de los aliados.

«Colaboramos con los rusos en una amplia gama de temas, incluidas las sanciones contra el programa nuclear iraní, el suministro de tropas en Afganistán. Sería un error recaer en la desconfianza», según indicó el mandatario.

Desde que el anterior tratado START expirara en diciembre del año pasado, recordó, EEUU ha dejado de contar con inspectores que supervisen el arsenal nuclear ruso. «Carecemos de mecanismos para verificar», insistió, al aludir de nuevo a la máxima de Reagan Trust But Verify (Fíate pero Comprueba).

En una línea similar se pronunció Medvédev, quien pidió al Senado de EEUU que sea responsable y ratifique el tratado. El mandatario del Kremlin afirmó que «sería una pena» que finalmente no se diera la luz verde al acuerdo porque afectaría «no solo a las relaciones entre Rusia y EEUU, sino también a las de Rusia y la OTAN».

Lo más destacado.-

Afganistán, fin en 2011. La OTAN aprobó iniciar la transición en Afganistán en la primavera de 2011 y concluirla a finales de 2014, pero advirtió de que seguirá teniendo soldados más allá de esta fecha y de que el inicio de la retirada no significará el final de los combates. La cumbre internacional sobre Afganistán de Lisboa trazó el mapa de cómo debe ser la transferencia de la responsabilidad a manos afganas, que significará también el inicio de la retirada progresiva de los 131.000 soldados que dirige la OTAN en suelo afgano. El secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, afirmó que el proceso se iniciará «a comienzos del próximo año», si bien fuentes aliadas fueron más allá al precisar que será en marzo o abril.

Optimismo de Obama. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que las fuerzas aliadas «están logrando quebrar el impulso talibán» y expresó su confianza en que las tropas de su país podrán comenzar su retirada en julio de 2011. La próxima reunión de la OTAN tendrá lugar en 2012 en Estados Unidos, según anunció el mandatario. «Nuestra meta es asegurarnos de que contrarrestamos a los insurgentes y en eso hemos hecho progresos: hay menos áreas bajo control insurgente y los talibanes se encuentran a la defensiva en zonas que antiguamente eran sus refugios», aseguró Obama.

Recorte de cuarteles. La cumbre de la OTAN también acordó poner en marcha un importante recorte de los cuarteles generales y las agencias de la Alianza, a fin de lograr una estructura más ágil y económica. La nueva estructura supondrá una «reducción significativa» del número de cuarteles generales, con una recorte del 35 por ciento en su personal, señaló la declaración final aprobada por los jefes de Estado y Gobierno de la Alianza. La decisión final sobre qué instalaciones se cierran se tomará como muy tarde en junio de 2011. Además, las agencias pasarán de 14 a tres, dentro de un proceso de consolidación y racionalización de sus funciones.

Una alianza estrecha. Barack Obama aseguró ayer que su país «no tiene un aliado más estrecho que la Unión Europea». Obama compareció junto al presidente de la UE, Herman Van Rompuy, y el de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, para indicar que EEUU «necesita y quiere» una Europa «fuerte y unida».