La OTAN aportará 5.000 soldados más a la guerra contra los talibanes

El secretario general de la Alianza Atlántica apoya la nueva estrategia de Obama y pide a los Gobiernos un esfuerzo extra en Afganistán, porque la ofensiva bélica no solo es de EEUU

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La Alianza Atlántica se sumó ayer al esfuerzo que realizará la Casa Blanca para intentar poner fin a la guerra en Afganistán en los próximos tres años y anunció que enviará «al menos» 5.000 soldados más al país asiático. Además, hizo un llamamiento a todos sus miembros para que aumenten sus tropas, porque es «esencial» asegurar el equilibrio en el seno de la OTAN.

«Esto no es únicamente una guerra de Estados Unidos», afirmó claramente el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en una conferencia de prensa pocas horas después del discurso de Obama en West Point, lo que resaltó la coordinación entre la Alianza Atlántica y Washington en este asunto.

Rasmussen insistió en que todos los países que participan en la misión «deben hacer más». La operación -señaló- es «conjunta» y «no solo de EEUU», ya que la inestabilidad en Afganistán se traduce en «inseguridad para todos nosotros».

Además, recalcó que de las aportaciones futuras depende «el equilibrio» de la Alianza, para lo cual «es esencial que la operación en Afganistán no sea percibida como únicamente norteamericana».

El político danés anunció ayer el resultado de varias semanas de consultas con los países más proclives a incrementar su contribución, y anunció que mandarán durante 2010 «al menos 5.000 soldados más y probablemente algunos miles más».

Varios aliados han anunciado ya en las últimas semanas el envío de más tropas, como Reino Unido (500 militares), Polonia (600) o Eslovaquia (unos 250), igual que países no miembros de la OTAN pero sí presentes en la operación (como Georgia, que trasladará cerca de un millar).

España, por su parte, podría contribuir a la causa con unos 200 uniformados más, y superar los 1.200 militares sobre el terreno, si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, da luz verde a los planes que baraja el Ministerio de Defensa, según publicó ayer un diario nacional.

Otros Estados se pronunciarán al respecto tras la conferencia internacional sobre Afganistán que tendrá lugar el 28 de enero próximo en Londres, a fin de explicar a sus opiniones públicas la necesidad de implicarse más en el país asiático y los cambios que se esperan del Ejecutivo afgano para luchar contra la corrupción y promover el desarrollo. Alemania (de quien la OTAN espera una contribución «sustancial»), Italia y Francia figuran en este grupo.

Las consultas políticas para recabar más compromisos de tropas se acelerarán hoy, con la reunión de ministros de Exteriores de la Alianza, y un día después con una cita similar de los 43 países que participan en ISAF, la fuerza internacional que dirige la OTAN en el país asiático.

La Alianza Atlántica cree que los refuerzos deben permitir aumentar la seguridad y promover la formación de soldados y policías afganos, de manera que durante 2010 se pueda comenzar a transferir el control de varios distritos a las autoridades nacionales.

También recalcó que esa transición no es un eufemismo para una retirada acelerada de las tropas extranjeras, e insistió en que la presencia militar se extenderá «todo lo que haga falta».

Rasmussen subrayó que la OTAN confía en que el nuevo Gobierno afgano del presidente Hamid Karzai emprenda «acciones y compromisos claros» para «ganarse el apoyo» de su pueblo.