La jornada de elecciones en Afganistán se desarrolló entre el miedo y los atentados

La jornada electoral afgana concluyó hoy con la muerte de medio centenar de personas, nueve de ellas civiles y el resto integrantes de las fuerzas de seguridad e insurgentes, informaron fuentes oficiales.

a jornada electoral afgana concluyó hoy con la muerte de medio centenar de personas, nueve de ellas civiles y el resto integrantes de las fuerzas de seguridad e insurgentes, informaron fuentes oficiales.

En una rueda de prensa, los principales responsables de seguridad del país aseguraron que ocho soldados, nueve policías y otros nueve civiles perdieron la vida en los aproximadamente 130 ataques que se registraron por todo el territorio afgano.

Otros 25 soldados, 14 policías y 13 civiles resultaron heridos, según los datos ofrecidos por el ministro afgano de Defensa, Abdul Rahim Wardak; su colega de Interior, Mohammad Hanif Atmar, y el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh.

Entre los ataques se incluyen docenas de lanzamientos de misiles y cuatro atentados suicidas, aunque según los responsables de la seguridad del país las fuerzas afganas neutralizaron también decenas de ataques.

A estas víctimas mortales se añaden los 21 supuestos talibanes que perdieron la vida en un combate con las fuerzas de seguridad en la provincia septentrional de Baghlan, según había dicho a Efe horas antes una fuente policial.

Otras fuentes oficiales consultadas por Efe informaron también de dos fallecidos en un tiroteo con agentes en un barrio de Kabul y un presunto suicida que fue abatido por las fuerzas afganas en la provincia sudoriental de Paktia.

La OTAN también informó en un comunicado de la muerte de un soldado estadounidense bajo su mando por un ataque de mortero en el este de Afganistán.

Las autoridades afganas anunciaron el pasado domingo que el Ejército y la Policía suspenderían las acciones contra la insurgencia durante la jornada electoral y que sus fuerzas se limitarían a llevar a cabo operaciones defensivas.

El Gobierno pidió el martes a los periodistas que no informaran de sucesos de violencia para no perjudicar la participación en las elecciones presidenciales, que los talibanes han intentado boicotear.

En detalle. Unos 17 millones de afganos se han registrado para votar en las elecciones a la jefatura del Estado que se celebran hoy en Afganistán, rodeadas de fuertes medidas de seguridad.

El presidente afgano, Hamid Karzai, que según las encuestas parte como favorito para revalidar su mandato, fue el primero en votar en un colegio electoral del centro de Kabul.

La insurgencia talibán, que tiene sus principales bastiones en el sur afgano, ha pedido el boicot a las elecciones, ha amenazado a los votantes y ha intensificado sus ataques en los últimos días con el objetivo de desestabilizar el proceso electoral.

Apertura de colegios electorales a pesar de la violencia

“Una vasta mayoría de colegios han recibido el material logístico y han podido abrir. Las elecciones están siendo pacíficas, aunque con los intentos esperados de los talibanes para interrumpir el proceso”, dijo el portavoz Aleem Siddique, de la misión de la ONU para Afganistán (UNAMA).

La comisión electoral había previsto la apertura de más de 6.500 centros de voto, pero ninguna fuente oficial se ha atrevido a precisar en cuántos sería posible celebrar el proceso, después de que las autoridades reconocieran que no pueden garantizar por completo la seguridad.

“Hay una participación lenta pero sostenida -dijo hoy Siddique-. Más votantes en el norte y menos en el sur y en el este, donde los talibanes tienen más fuerza”.

Según el portavoz, su organización ha detectado “claros” esfuerzos de los insurgentes por intimidar a los votantes, aunque hasta el momento se han producido “muy pocas muertes” pese a los ataques registrados en la jornada electoral.

“No nos preocupa la participación, no estamos aquí para analizar los resultados -agregó-. Lo que queremos son unas elecciones creíbles y aceptables”.

Algunos candidatos han deslizado la posibilidad de que pueda existir un fraude consistente en la compra de votos y la falsificación masiva de tarjetas de registro.

Por el momento, los observadores se mantienen a la expectativa.