La gran ofensiva de la OTAN contra la guerrilla talibán golpea en el vacío

Unos 15.000 militares participan en la operación ‘Moshtarak’, anunciada con antelación para evitar bajas civiles. Por ahora han muerto 20 rebeldes y dos soldados occidentales.

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Tras una semana anunciando su ofensiva contra las posiciones de los talibanes en la sureña provincia afgana de Helmad, las tropas de la OTAN que lidera Estados Unidos encontraron ayer pocos insurgentes en su avance. De este modo, la gran operación, en la que participan unos 15.000 efectivos, se saldó en su primera jornada con breves escaramuzas en las que fallecieron una veintena de islamistas y dos militares occidentales.

Eran las dos de la madrugada cuando los helicópteros de transporte de los marines estadounidenses comenzaron el despliegue de las avanzadillas en torno a la ciudad de Marjah, un bastión rebelde en la provincia de Helmand.

Por el momento, los mandos aliados aseguran que la Operación Moshtarak (Juntos, en lengua dari) progresa «sin un solo contratiempo» y que se han logrado todos los objetivos previstos para ayer, con las bajas de un soldado de EEUU y otro británico. El nombre de la ofensiva hace alusión al importante papel concedido a las tropas afganas, en línea con la intención de la OTAN de que asuman progresivamente las tareas de seguridad. En el ataque, junto a 5.000 estadounidenses y 2.000 afganos, también participa un fuerte contingente británico y uniformados franceses, daneses, estonios y canadienses.

De madrugada, los militares norteamericanos y del Ejército afgano llegaron a la zona en helicópteros con cobertura de aviones de combate. En los siguientes 90 minutos otras dos oleadas ocuparon posiciones estratégicas en distintos puntos de Marjah, mientras los rebeldes realizaban ataques esporádicos. Ya al amanecer, cientos de marines más y efectivos locales llegaron por tierra a la zona empleando puentes móviles para salvar los canales de riego construidos hace 50 años por ingenieros estadounidenses y ahora utilizados por los talibanes como parapeto.

La zona había sido previamente bombardeada por helicópteros Apache y vehículos aéreos no tripulados, que mataron a 11 individuos que estaban colocando bombas y armamento antiaéreo. Además, la aviación aliada atacó el sur de Marjah, donde se cree que se atrincheran los combatientes extranjeros aliados de los talibanes.

Camiones blindados y carros de combate abrieron un camino a través del cinturón de minas y bombas caseras enterradas alrededor de la ciudad. Ahora las fuerzas aliadas controlan los principales cruces de la urbe, varios edificios oficiales y uno de los dos bazares.

La ofensiva contra Marjah es la más importante de los aliados en Afganistán desde la invasión de 2001, aunque no se sabe con certeza cómo reaccionarán los cientos de talibanes presentes en la zona. En otras ocasiones, simplemente han evitado la potencia de fuego de las tropas occidentales y se han trasladado a otra región. Eso mismo puede estar sucediendo ahora, aunque la inteligencia estadounidense cree que altos mandos rebeldes han cruzado de Pakistán a Afganistán para dirigir personalmente la defensa de Marjah.