La cumbre del CO2 navega a la deriva una jornada más

Los países en desarrollo y las ONGs se enfrentan a las naciones industrializadas tras filtrarse un documento elaborado por Dinamarca que favorece la postura de los Estados más ricos

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La Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático de Copenhague navegó ayer sin rumbo en su tercer día, en medio de un claro enfrentamiento entre naciones ricas y pobres tras filtrarse un documento del Gobierno de Dinamarca respecto a un nuevo acuerdo sobre la reducción de gases de efecto invernadero.

El primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, quitó hierro al texto publicado por el diario británico The Guardian y resaltó que se trata de un «documento de trabajo» o un «borrador».

El texto de ocho páginas, está fechado el 27 de noviembre pasado y aborda las condiciones para reducir un 50 por ciento las emisiones de CO2 hasta 2050, frente a los valores de 1990, tomando en cuenta una «responsabilidad diferenciada y las respectivas posibilidades de los países». También el secretario ejecutivo de la cumbre, Yvo de Boer, quiso tranquilizar a los países en vías desarrollo, que mostraron contrarios a algunos puntos del informe danés, y subrayó que la preocupación de este grupo obedece a que «el texto está desequilibrado».

Agregó que la vasta mayoría de los 192 países asistentes en Copenhague «quieren una continuación del Protocolo de Kioto».

Mientras se confía en un claro liderazgo de Estados Unidos en la meta para reducir los gases de efecto invernadero y que China mueva ficha, la sesión plenaria vivió momentos de enfrentamiento con la presidencia de la cumbre.

El borrador elaborado por Dinamarca fue interpretado por las diferentes ONGs como un intento de favorecer a los países industrializados en el reparto de las cuotas de reducción de CO2.

Los desmentidos, lejos de acallar los rumores sobre una brecha entre ricos y pobres para acometer una reducción de CO2 y financiar la mitigación de los efectos causados por la contaminación de los países industrializados en el mundo en desarrollo, han reavivado las suspicacias entre ambas partes.

En los próximos días, el grupo de 42 islas y países costeros más amenazados por el cambio climático y los nos alineados del G77, encabezados por China, esperan ser escuchados en las numerosas ruedas de prensa y presentaciones de esta conferencia.

efe / copenhague

Estados Unidos exigió ayer a China que se comprometa a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en el acuerdo final de la Cumbre de la ONU y se opuso a que Pekín acceda a las ayudas destinadas a las naciones en vías de desarrollo.

El jefe de la delegación de EEUU, Todd Stern, afirmó que su país «no firmará» un acuerdo que no refleje el compromiso chino, por considerar que, por su crecimiento económico y por el nivel de contaminación que genera, ese Estado no puede disfrutar de las mismas condiciones que el resto de las naciones desarrolladas.

Los países industrializados debaten también la financiación de las medidas de adaptación al cambio climático de los Estados en vías de progreso.

«No veo por qué se va a destinar dinero en ayudas a China», sostuvo Stern, quien dijo que, en su opinión, esa nación no debe ser «candidata a recibir dólares públicos estadounidenses».

Añadió que «lo lógico» es que las ayudas de adaptación al cambio climático se destinen a los «países más necesitados», una categoría de China no forma parte.

Aludió al «extraordinario crecimiento» experimentado por la economía china y, al mismo tiempo, criticó que el «país más contaminante del mundo» exija a EEUU un mayor compromiso medioambiental mientras sus emisiones de CO2 aumentan.

China propuso reducir entre un 40 y un 45 por ciento la intensidad energética (emisión de CO2 por unidad de PIB) en 2020 con relación a los niveles de 2005, un objetivo criticado por la Unión Europea (UE) y por EEUU como poco ambicioso.