El Primer Ministro de Reino Unido, Boris Johnson, atiende a los medios de comunicación. / EFE
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El primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, lanzó ayer su campaña electoral con la promesa de terminar con la “parálisis” en el Parlamento y ejecutar el brexit en enero si es reelegido al frente del Gobierno.  El líder ‘tory’ parte con ventaja en las encuestas respecto al opositor Partido Laborista de cara a los comicios del 12 de diciembre, aunque afronta una larga campaña de cinco semanas en la que los analistas no descartan sorpresas.

En el Reino Unido todavía está fresco el recuerdo del inesperado avance de los laboristas en la campaña de 2017, en la que partían unos 15 puntos por detrás de los ‘tories’ y acabaron negándoles la mayoría absoluta con un argumentario centrado en políticas sociales. A día de hoy, los conservadores obtendrían el 36 % de los votos, los laboristas el 28 %, los liberaldemócratas el 17 % y el Partido del Brexit un 10 %, según una media de encuestas elaborada por la BBC.

En la primera jornada oficial de campaña, el primer ministro visitó a la reina Isabel II en el palacio de Buckingham para comunicarle la disolución del Parlamento, y acto seguido ofreció un discurso frente a la residencia oficial de Downing Street en el que expresó su “frustración” por no haber podido materializar aún la salida de la Unión Europea (UE).

Uno de los principales mensajes en el que Johnson insistirá en sus visitas a lo largo y ancho del país en las próximas semanas será la necesidad de ampliar su mayoría parlamentaria para poder ratificar el pacto de salida al que ha llegado con la Unión Europea (UE). “El primer día que reabra el Parlamento en diciembre comenzaremos a tramitar nuestro acuerdo, para que el brexit pueda estar terminado en enero y podamos comenzar a dar rienda suelta al potencial de este país”, declaró.

Por la noche, Johnson ofreció en el condado de West Midlands (centro de Inglaterra) su primer mitin electoral, en el que aseguró frente a decenas de militantes que estas son las elecciones más importantes que ha celebrado el Reino Unido en una generación.
La primera jornada de campaña fue complicada para los conservadores, envueltos en dos controversias que han amenazado con empañar el primer mitin de Johnson.

El ministro ‘tory’ para Gales, Alun Cairns, se vio obligado a dimitir hoy tras revelarse que mintió en relación a un proceso por violación en el que estuvo involucrado uno de sus ayudantes.

Reyes-Mogg

El otro contratiempo fue el impacto negativo que han tenido unas declaraciones del líder conservador en la Cámara de los Comunes, Jacob Rees-Mogg, que sugirió que el “sentido común” podría haber salvado de las llamas a las víctimas del devastador incendio de la londinense torre Grenfell, que mató a 72 personas en 2017.

Las principales fuerzas de la oposición han iniciado ya en los últimos días sus actos de campaña. Con el Reino Unido dividido entre partidarios y detractores del brexit, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, asegura que no apela solo a “medio país”, sino que aspira a convencer a ambos bandos. Uno de los eslóganes de la campaña laborista es “Vamos a solventar el brexit”, un plan para el que Corbyn se otorga un plazo de seis meses. En ese tiempo, aspira a renegociar una vez más el acuerdo sobre los términos de salida con Bruselas y someterlo a un segundo referéndum.

El líder de la oposición aseguró ayer que ha estado en contacto con líderes europeos y está convencido de que obtendría la prórroga necesaria para sacar adelante sus planes si llega a ocupar el despacho del número 10 de Downing Street. La líder del Partido Liberal Demócrata, Jo Swinson, espera por su parte continuar explotando los buenos resultados que le ha dado en los últimos meses haberse situado como la principal formación de ámbito estatal que defiende sin ambigüedades la permanencia en la Unión Europea.