Irregularidad en el transporte y control de precios en Quito

Los indígenas mantienen las protestas por la eliminación del subsidio a los combustibles y denuncian la represión de las fuerzas del orden amparadas en el estado de excepción

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Indígenas protestan el sábado en la ciudad de Latacunga contra las medidas del presidente Lenin Moreno.
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La capital ecuatoriana, Quito, amaneció ayer con un servicio irregular de transporte público y con el control de precios en los mercados a fin de evitar la especulación, en medio de protestas por la eliminación del subsidio a los combustibles en el marco de un acuerdo crediticio del Gobierno con el FMI.

A primera hora se constató la escasa circulación de muy pocos autobuses de servicio público y una constante presencia de autobuses municipales.

A diferencia del sábado, en la zona conocida como “La Marín”, de masiva afluencia de transporte público al ser una zona de conexión de rutas, ayer sí había autobuses, aunque muy escasos.

El aumento de unidades fue evidente también en la terminal de transporte hacia los dos valles cercanos a Quito, aunque la cantidad no se correspondía con el flujo normal.

Tras constatar que las vías estaban habilitadas para el paso del transporte público y verificar que “un gran número de operadoras” no prestaron el servicio, el municipio anunció el sábado que este domingo iniciará los “procesos administrativos sancionadores para la suspensión o revocatoria de los contratos de operación”.

Asimismo, dispuso que la Agencia Metropolitana de Tránsito inicie los procesos administrativos sancionadores a las operadoras de transporte comercial, incluidos taxis y autobuses escolares e institucionales, que no hayan cumplido con sus obligaciones.

Al igual que el sábado, ayer fluía el servicio de taxis, que trabajaban a la espera de un anuncio oficial sobre nuevas tarifas para compensar la subida de los precios de los combustibles.

Frente a una estación de servicio en la que se vendía el galón de gasolina “extra” (la más consumida) a 2,39 dólares, el taxista Wilson Manzano comentaba que desde el pasado jueves necesita diez dólares más para cargar el depósito de su vehículo.

Y es que el galón de esa gasolina costaba hasta el miércoles 1,85 dólares y se incrementó por la eliminación del subsidio, al igual que el diésel premium, que pasó de 1,03 a 2,27 dólares.

Padre de tres hijos, de entre 8 y 14 años, Manzano junta para subsistir sus ingresos con los de su esposa, que vende verduras, por lo que está preocupado por la merma que le representa el nuevo coste de los carburantes.

El sábado, el Gobierno informó de que los municipios podrán autorizar el incremento de las tarifas de transporte urbano entre 5 y 10 centavos de dólar, una medida que no se aplicará a estudiantes ni a otros sectores preferenciales.

De 32 años, Manzano espera angustiado la nueva tarifa para taxis y luce mientras tanto en su unidad un cartel que marca los precios que rigen desde hace varios años: 1,45 dólares la arrancada en jornada diurna y 1,75 en la nocturna.

Confesó que trabaja con “temor” por las manifestaciones que lidera la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), que pretende que su declarada “movilización indefinida” termine con una multitudinaria concentración en Quito.

Subsidios

Al igual que lo hicieron en varias carreteras, los indígenas pretenden protestar en Quito por la eliminación de los subsidios, pero también contra la minería y daños ambientales en sus territorios, entre otros asuntos.

Manzano guardará su taxi si llegan los indígenas a Quito, “pues están mandando unos audios (por redes sociales) que (señalan que) si ven una unidad de taxis, un transporte, les van a acabar”, dijo.

Y mientras Manzano trabajaba con preocupación, tiendas de víveres, panaderías, almacenes y locales de comida ayer abrían normalmente sus puertas.

Con las vías despejadas, las actividades se desarrollaban con relativa normalidad a primeras horas de ayer en Quito, en uno de cuyos parques más concurridos, La Carolina, los deportistas trotaban, jugaban y paseaban en bicicleta sin contratiempos.

De su lado, las autoridades desplegaron desde la madrugada controles en los mercados y centros de distribución de alimentos para combatir la especulación.

Vendedores del sector se quejaron del aumento en los costes de los fletes, pues los camiones debieron buscar vías alternativas, con el consecuente mayor uso de combustible, debido al corte de carreteras por las manifestaciones.

Y mientras los indígenas mantienen sus protestas y denuncian la represión por parte de las fuerzas del orden, amparadas en el estado de excepción declarado, estudiantes de colegios y escuelas se preparan para retomar hoy sus actividades, suspendidas desde el jueves.