El jefe de la ONU, António Guterres, atiende a los medios de comunicación en una rueda de prensa. / EFE
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El jefe de la ONU, António Guterres, abrió ayer la Cumbre de Acción Climática con un mensaje de urgencia, pero también de esperanza: “Nos estamos quedando sin tiempo, pero aún no es demasiado tarde”. “La emergencia climática es una carrera que estamos perdiendo, pero es una carrera que podemos ganar. La crisis climática está causada por nosotros y las soluciones deben venir de nosotros. Tenemos las herramientas: la tecnología está de nuestro lado”, dijo Guterres en un discurso ante decenas de líderes internacionales.

El secretario general de Naciones Unidas insistió en que la cita de ayer no es una cumbre ni de discursos ni de negociaciones, sino una reunión para la “acción” que debe mostrar compromisos concretos.

“Mi generación ha fallado en su responsabilidad de proteger nuestro planeta. Eso debe cambiar”, dijo Guterres en la primera intervención de la Cumbre, en la que alabó la movilización de los jóvenes en las calles.

Soluciones

“Los jóvenes están ofreciendo soluciones, insistiendo en la responsabilidad, demandando acciones urgentes. Hacen lo correcto”, insistió. El secretario general de la ONU señaló los recientes desastres naturales en varios países como Bahamas y las temperaturas récord que se registran a nivel global como un adelanto del futuro que está por venir si no hay un cambio de rumbo en la política climática.

“La naturaleza está enfadada. Y nos engañamos a nosotros mismos si creemos que podemos engañar a la naturaleza, porque la naturaleza siempre contraataca. En todo el mundo, la naturaleza está devolviendo el golpe con furia”, dijo.

Guterres admitió que la respuesta al cambio climático requiere de “transformaciones fundamentales” en todos los aspectos de la sociedad, unos cambios que tendrán costes, pero insistió en que el mayor coste es el de “no hacer nada”. El diplomático portugués puso el foco, especialmente, en la necesidad de acabar con los subsidios a los combustibles fósiles y en la importancia de dejar de construir más y más centrales de carbón.