Forks, la ciudad del vampiro

La pequeña localidad estadounidense es el centro de la trama de ‘Crepúsculo’ y se ha convertido en la principal atracción de los seguidores de la saga. Las autoridades han señalado, incluso, las casas de sus protagonistas.

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Durante años, Forks era solo otra más de esas remotas ciudades estadounidenses asediadas por las inclemencias del tiempo en el nórdico Estado de Washington. Pero su vinculación a la exitosa saga vampírica Crepúsculo la convirtió en un destino turístico de primer orden. Ahora, coincidiendo con el estreno en cines de la quinta y última entrega, Amanecer II, parece un momento ideal para visitarla.

¿A quién prefieren? ¿A Edward, el vampiro cool, o a Jacob, el musculoso hombre lobo? Incontables adolescentes que han leído las novelas de Stephenie Meyer o seguido su adaptación a la gran pantalla se hacen la misma pregunta que plantea Marcia Bingham, jefa de turismo de Forks. «Pueden quedarse con Edward, Jacob es mío», les avisa antes de que contesten.

Sin embargo, Bingham no está dispuesta a ceder ni a uno ni a otro: la ciudad se beneficia igualmente de ambos personajes, así como de la protagonista femenina de la saga, Bella Swan. Además, el drama romántico entre Robert Pattinson (Edward) y Kristen Stewart (Bella) en la vida real, tras su aireada ruptura y su reconciliación, no ha hecho más que sumar expectación ante la última entrega de Crepúsculo. Y en Forks esperan ya una avalancha de seguidores.

Forks se sitúa en el extremo occidental del Parque Nacional Olímpico de Washington. Alberga bosques y montañas que se elevan hasta los 2.432 metros de altura, y desde aquí es fácil acceder al océano Pacífico. Aunque esta proximidad es también la causa de su elevada tasa de precipitaciones, un factor clave para que Meyer se fijara en esta región a la hora de enmarcar sus novelas. Pues es sabido que a los vampiros no les gusta demasiado la luz del sol.

Entre tanto, la localidad se ha volcado con Crepúsculo. Todos los años se celebra en septiembre el Día de Stephenie Meyer y dos agencias ofrecen visitas guiadas a los lugares de rodaje, entre ellos el cuartel de policía y el lugar de trabajo de Bella, en la tienda Forks Outfitters. En Leppell’s Flowers & Gifts se pueden comprar desde dentaduras vampíricas de plástico a todo tipo de recuerdos de la saga. Un motel tiene una suite dedicada a Bella, en la autopista 101 se vende leña Twilight (Crepúsculo en su traducción al inglés), y el Sully’s Drive-In afirma que ha inventado la hamburguesa Bella.

«Stephenie Meyer nos hizo un gran favor», dice Bingham. Durante años, el número de turistas que visitaba su oficina osciló entre los 5.000 y 6.500 por año. Hasta que, en 2009, poco después del lanzamiento del primer filme de los vampiros, las cifras saltaron hasta los casi 70.000 visitantes. Y el récord volvió a batirse en 2010: «Nos sentimos desbordados cada vez que llega a los cines una nueva película». «La gente ve lo increíblemente bonito que es esto y regresa una y otra vez», agrega de modo contundente.

Problemas

Lo cierto es que el campo y los bosques que rodean Forks son impresionantes. En La Push, junto a la costa, las frías aguas del Pacífico azotan con toda su fuerza las playas, dejando enormes cantidades de maderos varados en la arena. A menudo, la densa niebla concede al lugar una atmósfera mística. Aquí es donde, según los libros, habitan los hombres lobo. Un cartel en la carretera hacia Forks señala la frontera imaginaria entre el territorio de vampiros y licántropos.

Sin embargo, el boom turístico no ha conseguido maquillar los problemas de la zona. La escuela que se veía en las primeras películas fue derruida, y reemplazada por un nuevo edificio. En el hospital hay una plaza de aparcamiento para el Dr. Carlisle Cullen, el padre de Edward, pero la placa está semioculta en una esquina y no es fácil verla. También existe la casa de los Swans, pero, para decepción de muchos fans, no se puede entrar.

Durante décadas, Forks vivió de la industria maderera, hasta que llegó el turismo. Con todo, Bingham no teme que el final de la saga vuelva a suponer menos visitantes. «Los lectores de los libros han desarrollado una gran pasión. Seguirán viniendo a Forks», afirma. Y está segura de que seguirá muchos años planteando a adolescentes la pregunta clave: ¿A quién prefieres? ¿Edward o Jacob?