El Senado frena a Obama y atrasa la votación de la reforma sanitaria

La mayoría demócrata consigue aplazar la aprobación hasta finales de agosto, tras las vacaciones, ya que intenta consensuar el proyecto entre las dos formaciones políticas

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El intento del presidente Barack Obama por lograr una reforma del sistema de Salud estadounidense sufrió un revés, cuando líderes del Senado anunciaron que no podrían aprobar la medida antes de tomar un receso vacacional del mes de agosto. Sin embargo, el jefe de Estado instó a los legisladores a seguir trabajando para lograr la aprobación definitiva.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, señaló que se ha decidido aplazar el referéndum para intentar consensuar un proyecto de ley en base a los diferentes borradores de la remodelación que circulan por el Congreso. El plan se basa en reducir costos médicos, aumentar la posibilidad de elección de centros y extender la cobertura a los cerca de 50 millones de personas que no cuentan con un seguro en EEUU.

En la actualidad hay en el Congreso tres borradores de proyectos -uno en la Cámara de Representantes y dos en el Senado– que deben ser armonizados hasta llegar a un único proyecto que sea dado el visto bueno por las dos cámaras y se remita al dirigente del Ejecutivo para que lo firme.

Harry Reid indicó que el Comité de Finanzas del Senado votará uno de los borradores antes del receso de agosto. Luego, éste se cotejará con el que aprobó a mediados de julio el Comité de Salud de la cámara alta y el proyecto resultante sería cotejado tras el descanso. El mandatario aseguró que el retraso «no es importante», siempre que los legisladores sigan trabajando de buena fe. El atraso es un revés importante pero no definitivo para Obama, aunque algunos lo interpretan como un desafío a la autoridad del presidente, que pone en cuestión su habilidad para controlar a los miembros de su propio partido.

A pesar de que existe consenso entre republicanos y demócratas en algunos aspectos de la reforma, los diferentes comités del Congreso que debaten borradores de la misma, tienen posiciones enfrentadas sobre la posibilidad de incorporar un seguro público de salud financiado por el Gobierno que pueda competir con los privados. También existen diferencias -tanto en las filas republicanas como, en menor parte, en las demócratas- en la manera de financiar el proyecto, que podría tener un costo de más de un billón de dólares. El mandatario aclaró que el nuevo sistema no añadirá déficit a las arcas del Estado. Más bien, aseguró que ayudará a la economía del país, que gasta más que cualquier otro en salud -más de dos billones de dólares anuales-. El Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca estimó que los gastos representan el 18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y, si continúa la tendencia actual, este desembolso aumentará a más de un tercio del PIB para 2040. Algunas encuestas recientes efectuadas en la opinión pública muestran que la mitad de los estadounidenses apoyan la reforma sanitaria.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos aceptó la decisión del Senado de posponer la votación y apuntó al respecto que no había problema alguno siempre y cuando su ambicioso proyecto acabe recibiendo luz verde.

«Hemos escuchado que probablemente sea a finales de agosto», precisó Obama. «Está bien. Solo quiero que trabajen. Lo que deseo es que se apruebe para finales de año», agregó.

Al ser preguntado sobre si va a presionar a los congresistas a que aplacen las vacaciones, Obama se limitó a decir que «si veo que (el Congreso) se esfuerza por estudiarlo, entonces me sentiré seguro de que esto avanza y de que es muy probable lograr consenso».