El retraso electoral no impedirá que EEUU salga de Iraq en ocho meses

La violencia terrorista que azota el país árabe ha obligado a posponer los comicios de enero a marzo; sin embargo, Obama sigue con sus planes de iniciar la retirada el próximo agosto

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La muerte de más de un centenar de personas en varios atentados con coche bomba en Iraq el pasado martes y el consecuente retraso de la fecha de los comicios no impedirá el inicio en agosto de 2010 de la retirada de las tropas estadounidenses del país árabe. Esos son, al menos, los planes del Pentágono, según adelantó ayer el jefe del Estado Mayor Conjunto norteamericano, Mike Mullen.

«Podremos cumplir con nuestro proyecto y comenzar la retirada con la reducción de fuerzas en agosto», manifestó el mando castrense poco después de que el Gobierno iraquí volviera a retrasar, al 7 de marzo, las elecciones generales, previstas en un principio para el próximo enero.

El almirante Mullen declaró ante los medios de comunicación extranjeros en Washington que, pese a la nueva estrategia anunciada para Afganistán en la que el Ejecutivo de Barack Obama ha reiterado que centrará todos sus esfuerzos, Estados Unidos no abandonará a Iraq a su suerte. «Estamos muy centrados en Kabul, pero puedo asegurarles que continuaremos vigilando lo que sucede en Bagdad», subrayó el almirante, que lamentó el sangriento atentado que el pasado martes dejó al menos 127 fallecidos y 450 heridos en una cadena de coches bomba en la capital iraquí.

Ese fue el tercer gran atentado que se comete en el país árabe en lo que va de año. En agosto pasado otra cadena de ataques dejó 87 muertos y 597 lesionados y en octubre perdieron la vida 155 personas y cerca de 500 resultaron heridas al estallar casi simultáneamente dos autobuses con bombas bomba frente al edificio de la Gobernación de Bagdad.

«Estamos siguiendo todos estos acontecimientos muy, muy cuidadosamente», relató Mullen, quien recordó que todavía hay 115.000 soldados estadounidenses sobre el terreno.

El presidente Obama anunció el pasado febrero que la mayor parte de las tropas abandonarán a finales de agosto de 2010 Iraq, donde permanecerán entre 30.000 y 50.000 soldados para llevar a cabo tareas de formación y apoyo a los efectivos iraquíes hasta que se retiren en su totalidad a finales de 2011.

Al ser preguntado sobre la posibilidad de que Estados Unidos decida retrasar la salida de los efectivos por el incremento de la violencia en el país, Mullen señaló que ese escenario es una «especulación» que no quiso evaluar. «Estamos siempre estudiando planes teniendo en cuenta otros posibles escenarios, pero en estos momentos no vemos nada que requiera que los ejecutemos», señaló.

Los últimos ataques terroristas en Iraq se produjeron después de que el Parlamento aprobara una enmienda de la ley electoral para la celebración de comicios generales. Tras ellos, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, condenó los atentados y recalcó que el país avanza en la dirección adecuada, pero que «hay claramente algunos que se ven amenazados por esto».

Civiles inocentes. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, enfatizó que «los terroristas que asesinaron a civiles inocentes no tendrán éxito y no lograrán socavar el proceso de los iraquíes hacia un futuro más pacífico y democrático».

El Departamento de Estado adelantó el compromiso de Washington con el futuro y el proceso político de Iraq, según reiteró el portavoz, Philip Crowley, que aseguró que la Casa Blanca seguirá trabajando «muy de cerca» y apoyará en todo lo que pueda al pueblo. «No es casualidad, cada vez que Iraq da un paso adelante en su proceso político, parece que aquellos que están decididos a frenar estos progresos responden con este tipo de violencia», alertó.

El comandante en jefe del Ejército de Estados Unidos en Iraq, el general Ray Odierno, y el embajador de ese país en Bagdad, Christopher Hill, también condenaron la ola de atentados de los últimos días y ofrecieron su colaboración a Bagdad para llevar a los autores ante la Justicia.

«La aprobación de la ley electoral reflejó el deseo de los iraquíes de tener un futuro pacífico y democrático», señalaron en un comunicado conjunto distribuido por el Departamento de Estado en el que instaron a los ciudadanos a unirse para luchar contra «todas las formas de violencia e intentos de intimidación y para rechazar estas provocaciones despreciables».