El camino a las elecciones iraquíes se inunda de sangre una vez más

Una cadena de atentados terroristas en Bagdad deja al menos 127 muertos y casi medio millar de heridos en lo que constituye la segunda jornada más mortífera del presente año

0

La violencia volvió a enseñorearse ayer de Bagdad y arrojó nuevas sombras sobre la viabilidad del presunto proceso democrático en que esta embarcado Iraq. En lo que supuso uno de los ataques más devastadores de los últimos meses, una cadena de atentados terroristas causó al menos 127 muertos y 450 heridos y se antoja como el enésimo paso atrás en la resolución de la crisis electoral, que pocas horas antes parecía un poco más encarrilada tras anunciarse un acuerdo para celebrar comicios generales el 6 de marzo de 2010.

La cifra de víctimas, anunciada por una fuente del Ministerio del Interior a última hora de la tarde y que distaba mucho de ser definitiva, convierte a la de ayer en la segunda jornada más mortífera en lo que se lleva de año en Iraq, después del pasado 25 de octubre, cuando fallecieron 155 personas en otra cadena de ataques.

A lo largo del día hubo un continuo baile de cifras, ya que mientras que el portavoz del Plan de Seguridad de Bagdad, Qasem Ata, informó de 97 fallecidos y 197 heridos, el ministro de Sanidad, Saleh al Hasabani, hablaba de 63 finados y 479 heridos, de los que 307 habrían sido dados de alta. Lo mismo sucedió con el número de explosiones, ya que algunas fuentes señalaron que fueron cinco, mientras que otras las redujeron a cuatro.

Según dicha fuente del Ministerio de Interior, hubo cinco ataques, cuatro perpetrados por suicidas que conducían coches-bomba, que estallaron de forma consecutiva. Dicho informante explicó que el primer atentado ocurrió frente al Ministerio de Finanzas, en pleno centro de la capital, y fue cometido con un coche bomba detonado a distancia.

El segundo ocurrió frente al Tribunal Central de Al Karag, en el oeste de la capital iraquí, donde un terrorista suicida hizo estallar una bomba que portaba en el vehículo que conducía.

Un tercer suicida detonó otro automóvil cargado de explosivos cerca del Instituto de Justicia, en el norte de Bagdad, y un cuarto lo hizo cerca del Ministerio del Interior en la zona de Bab al Sharqi, en el este. El último ataque tuvo lugar en el barrio de Al Dura, al sur de la urbe.

Inmediatamente después de tener constancia de las deflagraciones, las autoridades locales se apresuraron a culpar al grupo terrorista Al Qaeda y al ex partido gobernante Baaz, del difunto dictador Sadam Husein.

En declaraciones a la televisión estatal Al Iraqiya, Ata declaró que «las abyectas manos de quienes perpetraron los atentados de agosto y octubre son las mismas que han llevado a cabo las explosiones de hoy». Se refería así a los ataques de los pasados 19 de agosto, que dejaron 87 muertos, y del 25 de octubre, que causaron 155 fallecidos, de los que el Gobierno de Bagdad responsabiliza a Al Qaeda y Al Baaz. En sendos comunicados, tanto el presidente Yalal Talabani como el primer ministro Nuri al Maliki no dudaron en achacar la autoría de los ataques a ambos.

Talabani subrayó que los atentados «tienen el objetivo de obstaculizar el proceso político», y recordó que ocurren después del «gran logro democrático conseguido con la aprobación de la ley elecciones».