El BCE insiste en que hay ‘brotes verdes’ pero deja los tipos en el 1%

El presidente de la institución financiera comunitaria advierte de que no le temblará la mano a la hora de subir el precio del dinero en cuanto comiencen las presiones inflacionistas.

Por más que sea imposible saber si se trata de un optimismo convencido o es más bien un nuevo intento por insuflar algo de ilusión a los mercados, lo cierto es que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, se reafirmó ayer en la tan cacareada existencia de algunos brotes verdes que indicarían un cambio de tendencia de la economía continental, que por fin habría comenzado a atisbar al menos el final del túnel de la recesión.

No obstante, tras proclamar que el ritmo de contracción se está ralentizando «claramente» y que el próximo año volverán a registrarse tasas trimestrales positivas, Trichet volvió a mandar un mensaje contradictorio al anunciar que la institución que preside ha decidido mantener los tipos de interés en el 1%, lo que, sin duda, es indicativo de que la debilidad del sistema continúa siendo extrema. Eso sí, advirtió de que no le temblará el pulso para elevar el precio del dinero en el momento en que se salga del precipicio y la inflación comience a repuntar.

En todo caso, el máximo rector del BCE sostuvo que existen crecientes signos de que la recesión global «está tocando fondo», e incluso dejó entrever que las previsiones de crecimiento podrían revisarse ligeramente al alza en septiembre respecto a las elaboradas en junio, que auguraban que el PIB de la eurozona caería entre el 5,1 y el 4,1% este año y situaría su horquilla de crecimiento entre el -1% y el 0,4% en 2010.

mala situación laboral. Bastante peores son las perspectivas para el mercado laboral, que sufrirá a buen seguro nuevos deterioros en los próximos meses tras alcanzar una tasa de paro del 8,9% en junio, la más alta desde 1999. De hecho, esta abultada destrucción de puestos de trabajo es precisamente uno de los elementos que lleva al BCE a ser más prudente, ya que, incluso cuando llegue la recuperación, las cifras de paro seguirán siendo negativas durante una buena temporada.

Trichet, quien pronosticó que la inflación en la eurozona -que cayó al -0,6% en junio- seguirá en tasas negativas en los próximos meses para volver a crecer en la segunda mitad del ejercicio, afirmó que los riesgos al alza para los precios vienen dados por futuras subidas del petróleo y mayores incrementos en los impuestos indirectos por la necesidad de los Estados de sanear sus maltrechas cuentas.

Trichet fue además claro al afirmar que el BCE adoptará las medidas necesarias, una vez superada la crisis, para evitar que la inflación se dispare, y que irán desde la retirada de las medidas excepcionales para aportar liquidez a la subida de tipos.

Por lo que respecta a la política de consolidación fiscal, apuntó que los presupuestos de los Estados para 2010 deberían reflejar su compromiso con la estabilidad de las finanzas públicas mediante políticas «ambiciosas y realistas».

Trichet admitió asimismo que continúa la contracción del mercado de crédito, que en el último mes fue especialmente intensa en los préstamos a empresas, aunque mejoró por lo que respecta a los hogares. No obstante, el presidente del BCE atribuyó esta atonía al descenso de la demanda más que a la decisión de las entidades.

Con cifras en la mano, el Banco de España informó ayer de que el crédito para la compra de vivienda se incrementó en junio apenas un 0,9% sobre el mismo período del año anterior, lo que representa la menor subida en 13 años, fecha desde la que se tienen datos. Hace un año, el aumento fue del 8,1%, y, en 2006, del 20,4%.

Muy similar fue la situación de los préstamos a familias y empresas. En el primer caso crecieron un ligero 0,4% interanual, mientras que el dinero entregado a las compañías aumentó un 3,6%. Ambos datos confirman la fuerte desaceleración en el ritmo de endeudamiento, que dura ya dos años.

La situación podría cambiar pronto si se cumplen los pronósticos adelantados ayer por el BBVA, que dijo observar «signos claros de estabilización», aunque no de recuperación «sostenida», en el panorama macroeconómico. La entidad vasca prevé que la economía patria se contraiga en el segundo trimestre un 0,8% en tasa intertrimestral, la mitad de lo que lo hizo en los primeros tres meses del año (-1,9%), y dos décimas menos de lo que pensaba en abril.