EEUU revive de nuevo el 11-S

El undécimo aniversario de los atentados reúne a cientos de familiares de las casi 3.000 víctimas, a las que desde ahora se sumarán las que enfermaron de cáncer tras los ataques

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Estados Unidos recordó ayer a las cerca de 3.000 personas que perdieron la vida en los atentados del 11 de septiembre de 2001, de los que se cumplió el undécimo aniversario.

La principal conmemoración tuvo lugar en Nueva York, donde cientos de familiares de las víctimas se reunieron junto al nuevo World Trade Center, casi terminado, para leer los nombres de los fallecidos, interrumpidos por seis minutos de silencio: uno por cada avión secuestrado y dos más por los momentos en los que cayeron sobre las Torres Gemelas.

En el acto en la Zona Cero participó el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg y su predecesor, Rudolph Giuliani, quien estaba al mando de la urbe en 2001. Todos los asistentes portaron lazos blancos como señal de luto, pero también de optimismo.

Por su parte, el presidente de los EEUU, Barack Obama, y su esposa Michelle guardaron un minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos en los jardines de la Casa Blanca. Además, el líder norteamericano depositó una corona de flores en el Pentágono, donde se estrelló otra de los naves secuestradas por los terroristas.

Obama prometió que el país «nunca olvidará» a los «casi 3.000 inocentes» que perdieron la vida en los atentados. «11 veces ya nos hemos detenido para el recuerdo y la reflexión, en unidad y a propósito», destacó el de Illinois, añadiendo que «nunca hay un día fácil, pero éste es especialmente difícil para todos vosotros, las familias de quienes perdieron la vida».

El mandatario advirtió también que «no importan los años que pasen», porque las víctimas del 11-S «nunca estarán solas», y «no se olvidará» a las personas que fallecieron en esos atentados. Estos muertos, apuntó, estarán «en los corazones de la nación», ya que su «sacrificio» contribuyó a lo que hoy es EEUU, que «resurgió todavía más fuerte».

Asimismo, el líder norteamericano apuntó que la lucha del país no es «contra el islam o cualquier otra religión», sino para acabar con Al Qaeda, el grupo terrorista responsable de los ataques.

Tras la ceremonia en el Pentágono, Obama y la primera dama se acercaron al cementerio de Arlington para rendir tributo a los militares fallecidos en las guerras de Irak y Afganistán.

De igual modo, el secretario de Defensa, Leon Panetta, recordó el pasado lunes en Shanksville (Pennsylvania) a los pasajeros y tripulación de otro avión secuestrado, que consiguieron que se estrellara, evitando así posiblemente una catástrofe aún mayor. Su excepcional valor sigue inspirando hoy a los estadounidenses, apuntó el político.

Además, con motivo del undécimo aniversario de los atentados, el Gobierno dispuso que se reconozca como víctimas a miembros de los servicios de rescate y vecinos de Nueva York con determinados tipos de cáncer que puedan atribuirse al ataque contra el World Trade Center, según informó el Departamento de Justicia.

El dinero destinado a esas víctimas procederá de un fondo creado el año pasado para personas aquejadas de distintas enfermedades, entre las cuales todavía no se había incluido el tumor, por la dificultad de confirmar su relación con los atentados.

Sin embargo, a partir de ahora podrán acceder a las indemnizaciones aquellas personas que se vieron expuestas a sustancias tóxicas durante las explosiones o trabajos de rescate y después sufrieron determinados tipos de cáncer.