Cuba sobrevuela la Cumbre de las Américas

Los presidentes latinoamericanos pedirán a Obama que levante el embargo a la isla

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El presidente estadounidense, Barack Obama, afrontará en la Cumbre de las Américas, que comienza mañana en Trinidad y Tobago, presiones de líderes latinoamericanos para que EEUU levante el embargo contra Cuba y apoye su readmisión en la OEA, según opinaron en Miami tres expertos.

Sin embargo, la situación de La Habana no está en la agenda de la reunión, que tiene previsto tratar sobre cómo reforzar la cooperación, trabajar para restablecer el crecimiento económico mundial y lograr las reformas necesarias en los sistemas financieros.

Pero parte del interés de la cita estará centrado en si un bloque de mandatarios encabezado por el dirigente venezolano, Hugo Chávez, intentará imponer el debate sobre Cuba, según Eduardo Gamarra, director del Departamento de Relaciones Políticas Internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU). En su opinión, el líder de la Casa Blanca deberá lidiar con dos solicitudes: la readmisión de Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que es partidario el secretario general del organismo, José Miguel Insulza, y la eliminación del embargo impuesto por Washington en 1962.

«Lo más factible sería que Estados Unidos aceptara la solicitud de Latinoamérica» de que la isla sea readmitida en la organización interamericana, de la que fue suspendida en el año 1962 después de que se instaurara en el país un régimen comunista.

Una decisión de ese calado, subrayó Gamarra, «enviaría un mensaje muy positivo al resto de Estados de la región» en la cumbre de Puerto España, la capital trinitense, a la que asistirán 34 países del continente americano, todos menos Cuba.

El experto destacó que en Washington se evalúa ya la posibilidad de que «el ciudadano común norteamericano pueda viajar» a La Habana, después de que Obama ordenara el pasado lunes anular las restricciones de viajes y del envío de remesas a la isla para los cubano-estadounidenses.

Se trata de una promesa electoral que sabe a poco a «amplios sectores y estados agrícolas» de EEUU, que piden el fin del embargo comercial y financiero contra el territorio, añadió.

Gamarra opinó que la Casa Blanca solo levantará el bloqueo cuando La Habana «cumpla con unas condiciones mínimas», como son «mejorar el trato a la oposición y permitir que ésta se organice en un partido político».

Terry McCoy, director del programa para América Latina de la Universidad de Florida (UF), adelantó que, pese a la presión sobre el asunto de Cuba que afrontará Obama en la cumbre, el presidente demócrata no va a mostrarse partidario del levantamiento del embargo, «no al menos de una forma inmediata».

McCoy añadió que la retirada de las restricciones a los viajes y al envío de remesas de cubano-norteamericanas, «sin ser suficiente», puede «ser interpretada de forma positiva como un paso en la dirección correcta» por los líderes latinoamericanos en Puerto España. «Entiendo, no obstante, que si Venezuela se lo propone la política de Estados Unidos hacia Cuba podría dominar la cumbre», señaló.

McCoy se declaró convencido de que la mayoría de las delegaciones, a excepción de la venezolana y la boliviana, «preferirían que el asunto de La Habana no centrase» los debates para «no poner en aprietos a Washington».

«Entregar de forma unilateral e incondicional la política exterior de EEUU sin pedir nada a cambio no es lógico», remarcó, por su parte, José Azel, profesor del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM). A juicio de Azel, el levantamiento del embargo solo «puede resultar como parte de un proceso de negociación con el adversario (Cuba) en el que se dé un quid pro quo».

El docente dio por hecho que en la reunión se producirá «alguna pequeña modificación» en la política de EEUU hacia La Habana, pero «nada más profundo. «Yo, personalmente, no espero ninguna respuesta positiva» por parte del Gobierno de Castro, expresó.

En cuanto a la readmisión de Cuba en la OEA, Azel aseguró que se trata de una «cuestión bien sencilla», al señalar que el país «solo tiene que permitir un proceso democrático. Ésa es la condición que exigen las normas».

El experto criticó a los siete congresistas demócratas de EEUU que visitaron recientemente la isla, a los que calificó de «tontos útiles» por considerar que fueron utilizados por el Gobierno de la isla para un «fin propagandístico».