Condenados a vivir ocultos

Cruz Roja alerta de que hay 10.000 niños albinos en Tanzania y Burundi amenazados de muerte por los traficantes de miembros.

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Nacer albino, al margen de los problemas físicos que supone, conlleva un lastre que en algunas zonas de la tierra pone en peligro la vida. Los que padecen esta enfermedad arrastran consigo habitualmente el peso de la marginalidad y el rechazo.

Al menos 43 albinos fueron asesinados en varios países del este de África a principios de 2008. Las muertes de estas personas en Burundi y Tanzania, en su mayoría mujeres y niños, debido a diferentes prácticas, han provocado una crisis que afecta a toda la población, según un informe publicado por la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja.

En el documento se alerta de que hay 300 niños y adolescentes que permanecen ocultos en escuelas para discapacitados de Tanzania o en refugios de emergencia que ha establecido la Policía de Burundi, donde viven en condiciones horrorosas.

Miles de albinos en estos países, casi 10.000, son incapaces de moverse libremente para realizar transacciones comerciales, estudiar o cultivar sus campos por temor a los cazadores, que intentan hacerse con partes de sus cuerpos.

La Sociedad de Cruz Roja para Tanzania pretende dar educación sanitaria y formación que mejore las oportunidades de estos enfermos. El secretario general de las Sociedades, Bekele Geleta, describió el albinismo como «una de las vulnerabilidades más desafortunadas, que necesita ser tratada de inmediato a nivel internacional».

«Nuestras sociedades nacionales han respondido bien, y seguirán centrándose en las áreas donde pueden añadir valores, como la educación sanitaria y la concienciación contra la discriminación», añadió. La respuesta local a la emergencia de los albinos se ha coordinado por los equipos de la Cruz Roja, pero el informe señala la necesidad urgente de apoyo externo.

El vicesecretario general de Cruz Roja de Tanzania, Peter Mlebusi, afirmó que «es un problema sanitario por el riesgo de cáncer de piel. Es un estigma y una discriminación en la comunidad. También causa inseguridad debido a los rumores «mitológicos» sobre la salud que pueden obtenerse con los cuerpos de los albinos. Y es un problema legal, debido al proceso lento y doloroso a la hora de tratar con los asesinatos».

Anselme Katyunguruza, secretario general de Cruz Roja, enfatizó que la organización está «comprometida para alcanzar el fin de los asesinatos»

En Burundi, la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja estiman que la población total de albinos supera los 1.000, mientras que el número de registrados de forma oficial en Tanzania la cifran en alrededor de 7.000, aunque los grupos defensores de los Derechos Humanos elevan esta cifra, ya que el número refleja solo a los que voluntariamente han accedido a inscribirse