Comienza la verdadera batalla

Mitt Romney es proclamado oficialmente candidato republicano en la carrera por la Casa Blanca tras un emotivo discurso de su mujer, Ann, que buscó humanizarle ante el electorado

Han sido 15 intensos y duros meses de batalla electoral interna, desde que en junio de 2011 anunciara su intención de luchar por la candidatura republicana a la Casa Blanca, un proceso en el que había fracasado en 2008. Pero la noche del pasado martes (madrugada del miércoles en España), Mitt Romney consiguió su propósito y fue designado oficialmente aspirante a presidente de EEUU en los comicios que tendrán lugar el próximo 6 de noviembre. Barack Obama será su próximo rival, después de que el exgobernador consiguiera imponerse a media docena de postulantes, en unas primarias que arrancaron a comienzos de noviembre.

En la convención conservadora que se celebra estos días fue nominado formalmente, pese a algunos intentos de interrumpir el proceso por parte de seguidores de uno de sus contricantes, Ron Paul. A pesar de ello, 2.061 de los 2.286 delegados con derecho a voto apoyaron su candidatura.

La jornada se acompañó de discursos de importantes nombres del partido, como el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, o de antiguos contrincantes, como Rick Santorum, que apostaron por ensalzar la figura de quien, junto con el también confirmado Paul Ryan como aspirante a vicepresidente, intentará devolver el poder a los conservadores.

También hubo espacio para los desencantados con Obama y para demócratas tránsfugas, como el excongresista afroamericano Artur Davis, quien pidió «sitio para los seis millones que sabemos que nos equivocamos en 2008 y queremos arreglarlo».

Pero, sin duda, el momento cumbre del día fue el emotivo discurso de la esposa del postulante, Ann, centrado en destacar la faceta «más humana» del a menudo percibido como hierático político, lo que, según los analistas, le ha impedido hasta ahora conectar con buena parte de su electorado.

La mujer ensalzó entre ovaciones y risas del público a quien definió como «ese chico al que conocí en un baile de la escuela».

«Su nombre es Mitt Romney y ustedes realmente deberían conocerlo», dijo en un discurso de 20 minutos que puso en pie al aforo.

Dirigiéndose ante todo a las mujeres, el sector que, destacó, más sufre en la economía renqueante que achacó a Obama, una comedida Ann Romney reveló detalles de los primeros años de su matrimonio y sus esfuerzos para convertirse en el exitoso empresario -por sus propios logros, recalcó- que lo hizo multimillonario.

«Les puedo decir por qué me enamoré de él: era alto, se reía mucho y estaba nervioso», relató.

Además, insistió en que su marido es «bueno y decente, cálido, amoroso y paciente» y, desafiando a los que aún recelan de él, aseguró, entre ovaciones: «Este hombre no fracasará ni nos decepcionará. Este hombre levantará América».

Un aplauso que se redobló cuando el propio Mitt Romney apareció por sorpresa al final de las palabras de su esposa para, visiblemente emocionado, acompañarla fuera del escenario pese a que su presencia no era esperada en el foro hasta hoy, cuando aceptará formalmente la nominación.